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Miércoles, 12 de julio de 2006
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Investigan la muerte de 20 gatos tras fumigar una plaga de pulgas en Abanto
El departamento de Sanidad estudia si los productos utilizados «eran los idóneos y estaban homologados»
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Desde hace tres semanas, vecinos del barrio de Cotarro, en Gallarta, se hacen la misma pregunta: «¿Dónde están los gatos que hasta ahora andaban por nuestras calles?». A finales del pasado mes de junio, el Ayuntamiento de Abanto realizó una fumigación con el objetivo de atajar una plaga de pulgas que había invadido el enclave. Poco después, algunos felinos desaparecieron.

El problema surgió en los días posteriores a las labores de desinfección, cuando varios residentes se percataron de que los mininos que habitualmente poblaban este núcleo urbano no aparecían. «Desde entonces, echamos en falta a más de veinte gatos», señala Arturo. Algunos residentes incluso aseguran haber sido testigos de cómo los mamíferos «agonizaban a las pocas horas de producirse la desinsectación». No obstante, nadie ha visto ningún cadáver, aunque los residentes apuntan que «estos animales se ocultan para morir».

Convencidos de que el motivo de la muerte de los gatos fue la fumigación de las pulgas, varios vecinos de Cotarro emprendieron una campaña de recogida de firmas para protestar por lo ocurrido. Asimismo, denunciaron la coincidencia de los hechos ante el Consistorio de la localidad minera y el Departamento de Sanidad del Gobierno vasco, que lleva a cabo una investigación con el fin de esclarecer «si se ha acometido alguna irregularidad por parte de la empresa de desinfección».

Denuncias vecinales

Aunque, en principio, descartan que los productos químicos utilizados durante la operación puedan afectar a la salud, los técnicos del Ejecutivo autónomo estudian si éstos «estaban homologados y eran los idóneos». A la espera del informe definitivo, los vecinos de Cotarro se muestran preocupados. «Los gatos muertos, al descomponerse, pueden acarrear la aparición de enfermedades», apunta María Jesús. Otro de sus temores es que las ratas proliferen.

Por su parte, el alcalde de la localidad, Manu Tejada (PNV), asegura que «los estudios realizados por los técnicos municipales y la empresa encargada de la desinfección indican que los insecticidas utilizados eran inocuos». El máximo edil recordó que la abundancia de gatos en el enclave se había convertido en un problema para la mayoría de los vecinos. «En los últimos meses, hemos recibido varias denuncias de personas que se quejaban de que había muchos animales en la zona», apuntó.



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