El contenido de 1.400 cartas escritas por Albert Einstein revela que el padre de la teoría de la relatividad mantuvo una cordial relación con su segunda esposa después del divorcio y que incluso comentaba con ella sus lances amorosos. La hijastra del científico, Margot, se las entregó a la Universidad Hebrea de Jerusalén con una condición: que no se hicieran públicas hasta veinte años después de su muerte.
Einstein mantuvo relaciones extramatrimoniales con una docena de mujeres y nunca lo ocultó. En las misivas que ahora ven la luz incluso habla de ellas abiertamente con su segunda esposa, Elsa, y con Margot, a la que Einstein afirma que quería más que si fuera su propia hija.
En una de las cartas cuenta que «la señora M.», Ethel Michanowski, una berlinesa con la que se relacionó a finales de los años veinte y principios de los treinta, «me ha seguido hasta Inglaterra y su manera de perseguirme está fuera de control. En primer lugar, yo no pude evitarlo, y en segundo lugar, cuando la vuelva a ver le diré que se pierda inmediatamente... De todas las mujeres, mi única conexión real es con la señorita L., que es completamente inofensiva y respetable».
En otra misiva también admite que no cumplió el compromiso de mantener a su primera mujer y a sus dos hijos con el dinero que obtuvo del premio Nobel. Einstein se comprometió a poner una parte del dinero en un banco suizo para que Mileva recibiera los intereses, pero no cumplió su palabra. El científico invirtió el capital en Estados Unidos y lo perdió en la Gran Depresión.