El grupo madrileño El Canto del Loco celebró su mayor éxito en siete años de carrera con un "por fin estamos en Las Ventas" y un total de 56.000 entradas vendidas para los tres conciertos consecutivos en la capital, cuya primera cita se celebró anoche en la plaza de toros de la capital. Un concierto para disfrutar de lo conseguido tras años de conciertos "en locales mucho más pequeños que este" y de continuos lanzamientos discográficos, con los que han formado una discografía de cuatro discos de estudio y dos álbumes en directo.
El grupo se encargó de recordar su condición de "chicos de barrio madrileño" y dedicaron su repertorio, a lo largo de toda la noche, a la ciudad, y a sus parques, sus plazas, a sus ciudadanos, y a sus madres, a todas las localidades de la periferia que la memoria de Dani Martín pudo recordar y también a los barrios de centro de la ciudad.
25 temas
Entre tanta dedicatoria y agradecimiento al grupo le dio tiempo a tocar hasta 25 temas de su trayectoria musical, gracias al ritmo frenético que imprimieron a la primera parte de su espectáculo, en el que despacharon con soltura éxitos como Volverás y Foto en blanco y negro.
El ritmo del concierto se ralentizó con la llegada de los melódicas Puede ser y la casi inédita Madrid, nuevo homenaje a la ciudad, ambas en la voz del guitarra del grupo, David Otero. La nostalgia llegó con Aquellos años, recuerdos de infancia del grupo que, en esta ocasión, sirvieron para rendir homenaje a Espinete y El coche fantástico.
El cuarteto hizo gala del dicho que asegura que las modas siempre vuelven cada veinte años y recuperaron sin disimulo el espíritu de los Nickis' y Hombres G pero con la seguridad de quien trasciende el fenómeno fan para convertirse en un grupo de pop rock que gusta, y mucho, al público español.
Besos y bises
Desde ese momento el cuarteto decidió sacar punta a su imagen de chicos malos y valerse de los que saben sus puntos fuertes, estribillos inmediatos, como por ejemplo de los temas Insoportable y Sueños, entre otros muchos, y una conexión con el público y la madera de líder de Dani Martín.
Mientras que la apología al botellón y un "que les den a las obras, a los parquímetros y a los conciertos de ópera" resumieron las propuesta del cantante para solucionar los problemas de su ciudad, su recuerdo a casi toda la escena musical española y de parte del extranjero sirvió para introducir su éxito La madre de José. El tema, además de recordar lo buena que está la castiza madre de su amigo, sirvió para hermanar su melodía con el estribillo del Give it away, de los Red Hot Chili Peppers', para despedirse con Disfrutar.
La banda se entregó al ritual de los bises ante un público que tenía claro que no iba a abandonar el recinto sin haber escuchado a su grupo interpretar Besos, su actual himno, y Zapatillas justo después de que el grupo diese buena muestra de su propuesta musical con Canciones, su particular Sufre mamón con una buena carga de guitarras de por medio.