Todavía habrá que esperar tres días para que de comienzo el Bilbao Live Festival, aunque todo está perfectamente preparado en el parque de Kobetamendi. Difícilmente accederán a él quienes carezcan de acreditación, ya que los siete kilómetros que rodean el recinto están doblemente vallados y 40 agentes de la policía municipal vigilarán la seguridad del festival y todos los accesos (junto con los 127 miembros del personal de seguridad de la organización).
Además, en la entrada se realizará un cacheo para detectar objetos punzantes de cristal, metálicos, arrojadizos, inflamables o contundentes, lo cual incluye comida y bebida en envases de vidrio y/o latas, según se aseguró ayer en una rueda de prensa presidida por Marcos Muro, director general de la sociedad muncipal Lan Ekintza.
Dado que muchos acudirán con tiendas de campaña, según explicó Tito Acebes, subdirector de Obras y Servicios, «se han construido plataformas en las campas anexas al recinto y cuneta», que han sido dotadas de suministro de agua, desagües para saneamiento, así como de duchas, w.c, hostelería y restauración.
Las actuaciones, que tendrán lugar en dos escenarios y nunca simultáneamente, se reproducirán en ocho pantallas gigantes.
En cualquier caso, no es eso lo esencial en la preparación del evento, según explicó ayer Tomás del Hierro, director de Seguridad Ciudadana: «Lo que más nos preocupa son los problemas generados por la circulación». Por este motivo, se recordó que no se podrá acceder al festival en vehículo privado desde las cuatro de la tarde de mañana, miércoles, hasta el domingo 16 a la misma hora. Por eso habrá un servicio de autobuses lanzadera gratuito que trasladará al recinto a los asistentes desde la calle Pichichi, al lado de la antigua Feria de Muestras.