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Martes, 11 de julio de 2006
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CULTURA
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El trompetista de bronce
Vitoria homenajeó ayer al festival de jazz con la inauguración de una escultura, personalizada en Wynton Marsalis La obra ha sido realizada por el escultor Koko Rico
El trompetista de bronce
SIMPATÍA. Wynton Marsalis bromea con la escultura inaugurada ayer en el parque de La Florida. / JAVIER MINGUEZA
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Después de ofrecer un concierto en Mendizorroza y participar en una jam session en el hotel, Wynton Marsalis sale a tomar el aire a La Florida. Allí se queda, reflexivo y cansado, pero contento, apoyado en un banco. Ésta es la idea que ha querido representar el escultor Koko Rico en el monumento que Vitoria dedicó ayer en ese céntrico parque al Festival de Jazz, en general, y al trompetista de Nueva Orleans en particular.

De estilo realista, de bronce, a tamaño natural y «reforzada en varios puntos para que no sea fácil romperla», como explica el artista, la figura pesa doscientos kilos. Se apoya en un banco en cuyos listones están grabados los nombres de las estrellas que han pasado por los escenarios vitorianos durante los treinta años del certamen. Eso sí, con más de una errata ortográfica, incluida el nombre del más representativo: 'Winton'. El fallo se solucionará en los próximos días.

Rico recuerda que la creación de la obra comenzó con un viaje a Nueva York para obtener el molde de la cara del trompetista. «Es un hombre muy ocupado, pero fue amabilísimo. Nos recibió en su apartamento y entre bromas, se tumbó en un plástico en el suelo para que le pusiera la mascarilla de alginato, un material que usan los dentistas. Luego el problema fue en la aduana, donde recogieron unas ralladuras del molde para comprobar que no era ni explosivo ni droga».

El escultor tuvo que hacer el cuerpo y la composición de la figura casi de memoria. «Me habían perdido las maletas y, en ellas, estaba mi cámara fotográfica con la que quería hacerle varias tomas para tener más claro su cuerpo y sus proporciones».

Insignia de oro

El alcalde y varios concejales, el director del festival, Iñaki Añúa y el artista aplaudieron a las doce del mediodía el momento en el que Wynton Marsalis levantó la bandera de Vitoria que cubría la escultura. «La inauguración está siendo entre amigos», comentaba un asistente, pues la falta de megafonía hizo imposibles los discursos, al menos fácilmente oíbles.

Alfonso Alonso dedicó unas palabras al trompetista, pero quedaron entre ellos. Más adelante destacó que el acto, al que calificó como «sencillo pero muy emotivo», quería ser un homenaje de la ciudad al jazz, a su festival y a Marsalis, «que llevará el nombre de Vitoria por todas partes, en la composición que prepara».

Añúa se esforzó un poco más para ser oído. Dio las gracias al Ayuntamiento por su reconocimento y aprovechó la ocasión para hacer un homenaje particular a Marsalis: le impuso la primera insignia de oro del festival.

El músico explicó más tarde a los periodistas su agradecimiento por el homenaje y destacó que «lo importante son las relaciones humanas y las siento con esta ciudad, con este festival y con Iñaki. Además Añúa, que es un trabajor incansable, viene mucho por Nueva York, donde ejerce como un gran abanderado de esta ciudad».

Insistió el trompetista, director y compositor en que «era un honor muy grande representar aquí a todas las grandes figuras de la música de jazz que han pasado por este festival», y que se creía con derecho a agradecer, en su nombre, el homenaje. Me siento muy relacionado con el espíritu que tiene esta ciudad. I love Vitoria».



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