La Sanidad vasca puso en marcha hace seis meses un plan de choque contra la gripe aviar ante la eventualidad de que se detectara un caso humano en la comunidad autónoma. El objetivo era preparar el sistema sanitario para frenar la expansión de un virus que, hasta el momento, no se contagia entre humanos; aunque no puede descartarse que lo haga en el futuro. El consejero de Sanidad, Gabriel Inclán, recordaba en enero que podían pasar entre uno y cuatro meses desde que estallara una pandemia en cualquier lugar del planeta hasta que llegara a Euskadi. Había que estar preparados.
Cuatro hospitales de la red pública -Cruces, Basurto, Txagorritxu y Donosti- fueron designados centros de referencia para la enfermedad y se fijó el protocolo de actuación ante posibles casos: proporcionar inmediatamente una mascarilla quirúrgica al paciente, informar a la Unidad de Vigilancia Epidemiológica más cercana, hacer todos los traslados sospechosos en ambulancia, aislar al enfermo y extremar las medidas higiénicas...
Control de humedales
El plan médico vasco contra la gripe aviar entró en vigor sólo cuatro meses después de que, tras la detección del virus en Rusia, el Gobierno autónomo comprara 100.000 unidades del fármaco antiviral 'Tamiflu', medicamento del que decidió en marzo adquirir otras 360.000 dosis. A finales de octubre pasado, y siguiendo las directrices de la Unión Europea, se prohibió en el País Vasco la concentración de aves en ferias y mercados -que volvió a permitirse el 16 de junio- y se montó un dispositivo de vigilancia de las aves salvajes y de corral.
Ningún humedal de Euskadi estaba incluido entre los 18 considerados por el Gobierno central de riesgo. Sin embargo, técnicos de las tres diputaciones y del Gobierno vasco emprendieron en octubre un control sistemático en las explotaciones avícolas de la comunidad y en nueve zonas húmedas que registran habitualmente una alta concentración de aves migratorias. La medida, sin precedentes, incluía la realización de análisis de muestras de un total de 74 especies de aves: 52 acuáticas, 15 marinas y 7 clasificadas como «otras». El laboratorio de referencia en Euskadi es el Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario (Neiker), encargado de examinar todas esas muestras, así como las procedentes de granjas y los restos de aves silvestres muertas en el País Vasco.
En marzo, Bilbao encerró los patos, cisnes y pavos de sus parques como medida preventiva y Euskadi fue escenario del primer simulacro de un brote de la enfermedad en una explotación avícola en España, para lo cual los técnicos vascos fueron asesorados por expertos holandeses e italianos. Al mismo tiempo que se estrechaba la vigilancia en los humedales y granjas, se cubrió con una red metálica parte de una explotación avícola en Hondarribia para ver si esta medida podía ser efectiva en caso de que el virus llegara a Euskadi.