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Sábado, 8 de julio de 2006
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POLÍTICA
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Seis de cada diez vascos creen que ETA está dispuesta a dejar las armas
La mitad confía incluso en su intención de integrarse en el sistema democrático, según el último Euskobarómetro Un 91% apoya la negociación entre el Gobierno y la banda
Seis de cada diez vascos creen que ETA  está dispuesta a dejar las armas
RESPONSABLE. Llera, director del Euskobarómetro.
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La sociedad vasca contempla el proceso de final de la violencia con el «máximo optimismo». Al menos así se desprende de la última oleada del Euskobarómetro, el sondeo que cada seis meses realiza un equipo de la UPV capitaneado por el catedrático de Ciencia Política Francisco Llera. La encuesta presentada ayer, correspondiente a 1.800 entrevistas personales realizadas en mayo, es la primera tras la declaración de alto el fuego de ETA de marzo y desprende una confianza mayoritaria en la voluntad de la banda de dejar efectivamente las armas.

De hecho, seis de cada diez vascos están convencidos de que Euskadi se encuentra «a las puertas» del final de la violencia etarra y la misma mayoría cree en la «sinceridad» de la predisposición de los terroristas y su entorno a poner fin a los atentados y a los actos de intimidación. Algo más bajo pero significativo es el porcentaje -52%-, de los que confían en la intención tanto de ETA como de la izquierda abertzale de integrarse en el sistema democrático y aceptar sus «reglas de juego». En todos los casos, los no nacionalistas se muestran más escépticos que los nacionalistas. Entre estos últimos, la confianza en un definitivo final de la violencia es abrumadora y alcanza el 82%, mientras que la expectativa positiva sobre la reconversión democrática de ETA llega al 69%.

El propio Llera constató que, a la luz de los datos, los vascos «se creen más» este anuncio de ETA que la tregua anterior, decretada en 1998 y rota poco más de un año después, una impresión confirmada por la caída de la violencia al cuarto puesto entre los problemas que preocupan a los vascos, por detrás del paro, la vivienda y los conflictos relacionados con las desigualdades y el bienestar social. La preocupación por el terrorismo cae nueve puntos respecto al año pasado y marca mínimos históricos.

Según el catedrático, los ciudadanos conceden ahora más credibilidad a la banda y perciben que su decisión es «más sólida». De hecho, la «mayor claridad de ETA» es el principal motivo que esgrimen los encuestados -un 21% lo cita- para argumentar sus buenas perspectivas. Otro 17% apunta que «ya es hora» para justificar su optimismo y un 14% se apoya en el clima general favorable al diálogo.

Al mismo tiempo, Llera hizo especial hincapié en que, a pesar de que en numerosas cuestiones nacionalistas y no nacionalistas siguen funcionando como «dos opiniones públicas diferentes», en otras como el rechazo a la violencia y la necesidad de alcanzar consensos para encarrilar el futuro institucional del país se tiende a la unanimidad. Y por primera vez en años son más los vascos -seis de cada diez- que no observan crispación en su entorno provocada por la tensión política, frente al 40% que sí dice sufrirla.

Un 93% de los vascos repudia el empleo de las armas para lograr objetivos políticos, una opinión que alcanza ya a casi siete de cada diez votantes de la izquierda abertzale. También roza la unanimidad -91%- y se incrementa nueve puntos en un semestre el apoyo de la sociedad vasca a la negociación del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero con ETA, confirmada por el propio presidente con posterioridad a la realización de la encuesta. Un tercio de la sociedad vasca apuesta incluso por un diálogo sin condicionantes previos y, llamativamente, el 45% del electorado del PP respalda también la negociación, supeditada, eso sí, al abandono definitivo de las armas.

Mesa de partidos

La necesidad de poner en marcha una mesa de partidos en Euskadi que incluya a la ilegalizada Batasuna de forma paralela a las conversaciones de los representantes del Ejecutivo con la banda parece haber calado hondo en la ciudadanía. Casi ocho de cada diez vascos juzgan que la iniciativa es necesaria en las nuevas circunstancias, conveniente para la agenda de Zapatero y compatible con la actividad parlamentaria habitual y, de hecho, su promotor, el lehendakari Ibarretxe, es una vez más el líder mejor valorado y el único que logra el aprobado, junto al presidente de su partido, Josu Jon Imaz.

No obstante, los ciudadanos no conceden especial mérito a su plan, hoy en segundo plano, ni al extinto acuerdo de Lizarra a la hora de valorar el protagonismo de los diferentes agentes y propuestas para llegar al actual proceso de paz. Estas dos iniciativas nacionalistas obtienen idéntica puntuación que la acción policial. Los vascos achacan mayoritariamente el alto el fuego al cambio de gobierno y a la actitud personal de Zapatero, a la movilización durante años de la sociedad civil y, en tercer lugar, a la «predisposición» demostrada por la izquierda abertzale a partir de la propuesta de Anoeta.

Como curiosidad, los vascos vaticinaron en mayo mayoritariamente -casi siete de cada diez- que el acuerdo entre Zapatero y Mariano Rajoy para gestionar el final del terrorismo no duraría. Y acertaron.

o.barriuso@diario-elcorreo.com



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