El lehendakari ha cogido al vuelo la decisión del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón de no impedir la reunión que celebraron el jueves en San Sebastián sendas delegaciones del PSE y la ilegalizada Batasuna. Juan José Ibarretxe ha remitido el auto del magistrado, dictado la víspera del encuentro, al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, que ha admitido una querella del Foro Ermua en su contra por entrevistarse el 19 de abril con los representantes de la formación abertzale Arnaldo Otegi, Pernando Barrena y Juan José Petrikorena. Para Ibarretxe, la resolución de Garzón contraviene una hipotética actuación del TSJPV contra él.
«Las mismas razones que (Garzón) da para que se produjera la reunión de ayer (por el jueves) contradicen las que hacen que yo esté sentado en el banquillo por el Tribunal Superior», enfatizó el lehendakari en Catalunya Radio. En realidad Ibarretxe aún no ha sido imputado por ningún presunto delito: la Sala de lo Penal del TSJPV debe resolver -podría hacerlo este lunes- si acepta o no el recurso de súplica interpuesto por los abogados del Gobierno contra la querella. El rechazo de la imputación sí abriría la puerta a que el presidente vasco fuese citado a declarar.
Ibarretxe, que reprobó la imputación contra el dirigente del PNV Gorka Agirre por intermediar presuntamente en la red de extorsión de ETA, dijo «no entender» el «lío mediático» creado en torno a la cita López-Otegi y recomendó no seguir «estupideces políticas» como las críticas vertidas por el líder del PP, Mariano Rajoy, contra el Gobierno; junto a ello, consideró una «traición de subconsciente» que María San Gil comparara la reunión con la que mantuvieron Franco y Hitler, la misma semana en que el grupo popular español se ha opuesto a condenar el franquismo en la Eurocámara. El lehendakari volvió a defender el derecho de los vascos a decidir su futuro y confió en que nadie obstruya una consulta popular si hay un pacto previo de los partidos.