Japón impuso ayer una serie de sanciones a Corea del Norte por el lanzamiento de al menos siete misiles, uno de ellos de largo alcance, que, según Tokio, ha sido una provocación a la estabilidad y seguridad del este de Asia. Entre las medidas adoptadas, que fueron anunciadas por el ministro portavoz, Shinzo Abe, se incluye la prohibición de entrar en suelo nipón a funcionarios norcoreanos y a tripulaciones de barcos y aviones de esa nacionalidad.
Estas sanciones ya se plasmaron a primera hora de la tarde de ayer al impedirse al ferry de transporte norcoreano Mangyongbong-92, el único enlace marítimo para pasajeros entre Japón y Corea, atracar en puertos del archipiélago a lo largo de los próximos seis meses. El transbordador se dirigía al puerto de Niigata y se vio obligado a fondear fuera de esas instalaciones portuarias a la espera de nuevas decisiones.
Vetar la entrada
Las sanciones también afectan a los funcionarios norcoreanos, que tendrán prohibido entrar en territorio japonés después de retornar al país comunista. El ministro portavoz explicó que el Gobierno Koizumi está estudiando también la posibilidad de vetar el envío de remesas de dinero a Corea del Norte por parte de la importante comunidad del país norasiático que reside en suelo nipón.
Las sanciones fueron aprobadas por el Ejecutivo, reunido en Gabinete de crisis, y por el Consejo de Seguridad Nacional, también convocado para hacer frente a esta escalada de tensión.
Durante este encuentro, se decidió asimismo decretar la alerta máxima en todo el país ante el posible lanzamiento de más misiles por parte del régimen que lidera Kim Jong Il.