La propuesta realizada hace dos semanas por la patronal alavesa sobre la necesidad de aumentar la jornada laboral en el sector del metal continúa cosechando una rotunda negativa por parte de todos los sindicatos.
Las cuatro centrales volvieron a manifestar ayer su «tajante rechazo. «En Álava ya estamos con más de 20 horas de diferencia sobre el resto de pronvicias», recalcó el portavoz de ELA, Koldo Zelaia. Desde UGT, Juan José Portillo calificó la iniciativa empresarial de «impresentable», mientras que José Ángel Menocal, de CC OO, se refirió a ella como «implanteable». El representante de LAB, Santi Díaz Espada añadió que está «fuera de lugar».
Lejos de entrar a discutir cualquier reducción joraria, la iniciativa de SEA consiste en incluir en el futuro convenio un aumento de ocho horas durante este año y los dos siguientes. Una oferta que la patronal alavesa considera básica para «seguir siendo competitivos», ya que la situación actual es «preocupante».
Este escollo entre ambas partes debía haberse abordado en la reunión prevista para ayer que, sin embargo, quedó aplazada hasta el próximo lunes, día 10.
Los sindicatos recordaron, además, que el sector metalúrgico ya lleva dos años sin convenio y, en consecuencia, sin reducción alguna de jornada. «Hay que sentarse a negociar pero la salida está en manos de los empresarios», reconoció Zelaia, y aseguró que hay que empezar a «trabajar posibles movilizaciones». Por su parte, Portillo advirtió de que «cada día se agotan más las posibilidades de un convenio».
Movilización unitaria
Desde CC OO, Menocal aseguró que la patronal «está cómoda» sin un convenio, también por culpa de la central mayoritaria. Sin embargo, cree que, si la situación no cambia de manera sustancial, «habrá que tomar medidas».
Desde LAB hicieron un llamamiento a «aunar medidas para una respuesta eficaz» y consideraron que en estos momentos es «imprescindible una gran movilización unitaria y una huelga de todos los siderometalúrgicos de Álava».
Sin embargo, todas estas propuestas de movilizaciones se realizan en un ambiente de críticas mutuas entre los propios sindicatos.