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Miércoles, 5 de julio de 2006
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EXULTANTES. Grosso celebra el primer gol que le marcó a Alemania mientras su compañero Pirlo corre tras él para intentar abrazarle. / REUTERS
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Alemania llora. Italia hace buena su cábala. Cada doce años le toca jugar la final del Mundial. Y en ella está. Como en México'70. Como en España'82, donde fue campeón. Como en Estados Unidos'94, donde perdió por penaltis. Ayer logró su clasificación a lo grande. Con buen juego, casta y ambición. No fue la Italia rácana de tantas veces. Fue una selección segura de sí misma, que salió a ganar. Y ganó. Todo lo contrario que Alemania, impotente para imponer su estilo y cobarde cuando se sintió inferior.
 
 
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