Tras su detención el pasado viernes, los empresarios José Javier Azpiroz y Juan María Saralegi fueron puestos ayer en libertad tras declarar ante el juez Fernando Grande-Marlaska como imputados de un presunto delito de colaboración terrorista por haber pagado presuntamente a ETA el llamado "impuesto revolucionario", imputación que ambos negaron posteriormente en un comunicado.
Madariaga, miembro de la ejecutiva de Aralar y fundador de ETA, reconoce, en una entrevista que publica hoy un periódico pamplonés que "de una manera u otra" había colaborado con empresarios para que pagasen el dinero requerido por ETA, aunque precisa que intervino "porque así me lo pidieron".
En el caso de los dos empresarios navarros, agrega, "un compañero mío les dijo que había contactado conmigo para que les ayudase y sé que se mostraron encantados porque me conocen desde hace años". "Me dijeron que necesitaban ayuda moral y siguiendo mi deontología no se la pude negar. Es más, nadie que haya tocado mi puerta exponiendo que le ha llegado una carta pidiéndole 'tanto' y con un plazo determinado se ha ido con un portazo en las narices. He prestado ayuda jurídica y humana", relata.
Indica que antes de pagar el dinero a ETA, para lo que él se había comprometido "a acompañarles hasta un lugar concreto", llegó el 22 de marzo y el alto el fuego, y pensó que no se llevaría a cabo la entrega.
Sin embargo, dos o tres semanas después su compañero le informó de que los empresarios ya tenían destinada la suma de dinero que se les pedía y "quisieron hace la entrega voluntariamente con la condición de que fuese para favorecer la paz". "Yo se lo conté a los otros y les dije que habían hecho especial hincapié en que el dinero fuese para la paz: me prometieron que así sería", concluye Julen Madariaga, quien, respecto a sus propias imputaciones, indica: "el juez sabe perfectamente cuál es mi posición respecto a ETA y lo crítico que he sido".
"Actuación perversa"
Por su parte, el presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN), José Manuel Ayesa, ha afirmado que le merece "mucho más crédito" lo que afirmen los empresarios detenidos y puestos ayer en libertad que "lo que dicen o puedan decir los miembros de la banda terrorista".
"Toda esta trama del impuesto revolucionario se basa en una actuación absolutamente perversa de los extorsionadores, de los terroristas, y, por consiguiente, poco crédito nos puede merecer lo que diga uno de los miembros del aparato económico de recaudación de la banda terrorista", ha dicho.