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Jueves, 22 de junio de 2006
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Unai vuelve a casa
El navegante solitario completa en 25 días la travesía del Atlántico y recala en Portugalete para prepararse a dar la vuelta al mundo en la regata Velux-5 Oceans
Unai vuelve a casa
El velero BBK de Basurko en la Ría rumbo a Portugalete. / M. ATRIO
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Al mediodía de ayer el velero BBK, de 18 metros, construido en Australia y patroneado por el navegante solitario Unai Basurko se abarloaba al remolcador de altura 'Ibaizabal Dos', frente al Museo Rialia de Portugalete. El marino volvía a casa. Y regresaba con un acompañante muy especial: el barco con el que tiene previsto dar dos vueltas al mundo. La primera de ellas, con escalas y bautizada como 'Velux-5 Oceans', zarpará de Bilbao el próximo 22 de octubre. «El barco y yo ya somos uno. Me lo sé de memoria», explicaba Basurko, muy emocionado tras ser recibido por familiares y amigos tras completar la travesía del Atlántico en 25 días. «Unai representa el sacrificio, el esfuerzo, la dedicación... los mismos valores de Portugalete, nuestra villa. Por eso Unai, nuestro vecino, es el mejor embajador de Portugalete por el mundo», subrayó el alcalde portugalujo Mikel Cabieces.

Delgado, con la cara afilada y duro como el pedernal, Basurko confiaba que las 14.000 millas recorridas desde que dejó al astillero australiano de su amigo Kanga Birtles se le han hecho eternas. «Pensaba que no iba a llegar nunca», suspiraba recordando las encalmadas en el Atlántico y las corrientes en contra que le hicieron ¿avanzar marcha atrás! Aún peor, ya a las puertas de casa, Basurko hubo de esperar a la marea alta para poder entrar a puerto y presentar el barco. La espera se le hizo eterna pese a las visitas de los amigos que le aprovisionaron de vituallas. El velero, de líneas hermosas, «como una tabla de surf», según su padre, Peio Basurko, cala 4,5 metros y permanece ahora amarrado en el Puerto Deportivo de Getxo a la espera de ser sacado a tierra (en un lugar aún por determinar) para ser sometido a labores de mantenimiento.

«Mi deseo es que este proyecto impulse la afición a la vela porque navegar es una gran escuela para la vida», subrayó Unai Basurko. Con el sueño de poder beberse una cerveza tras casi un mes de abstinencia, el navegante solitario confesó, visiblemente emocionado, que «solo no puedo hacer las cosas, os necesito a todos, y muy cerca».

Esa misma emoción embargaba a quienes acudieron en la mañana de ayer al Abra exterior para ver las hermosas líneas del velero reflejadas en las aguas de plomo del Cantábrico. Sobre las 11 se levantó una ligera brisa del Norte que permitió a Basurko desplegar el génova y ceñir hacia la costa. Tras una trasluchada, el velero BBK entró en El Abra donde recibió remolque de una lancha de la Cruz Roja. «Es un barco que enamora: muy seguro, rápido y estable. Sus prestaciones, su velocidad, su aceleración... todo contribuye a crear una unión muy fuerte con el velero», dijo el sucesor de José Luis de Ugarte.

El vértigo de las regatas

«Ahora siento ya el vértigo de las regatas y de los rivales. Pero he conocido a Felipe Cubillos, el navegante chileno que hará también la vuelta al mundo y me contó que fue a Francia para hablar con los marinos solitarios. 'Les toqué y eran de carne de hueso, como yo. Así que yo también voy'. Pienso como él», sonrió Basurko.

Lo más duro de su soledad, relata, es no saber cuando empieza y termina el día, el sueño («procuro dormir mucho; en cortos períodos de 25 ó 30 minutos»), y el ruido incesante de las olas contra el casco de carbono, el rugido del viento en la jarcia. «Me distraigo leyendo, escribiendo, hablando por teléfono con la familia y estudiando meteorología. Aunque como dice Baroja para disfrutar basta simplemente con observar la mar».

El solitario asegura que ha aprovechado tramos de la travesía para navegar a ritmo de competición, «apurando los ciclos de sueño, arriando las velas un poquito más tarde, tratando de ir un poco más rápido». Le quedan cuatro meses para ponerlo todo a punto y salir a comerse el mundo por la proa.

j.mendez@diario-elcorreo.com



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