La siderúrgica rusa Severstal, con la que Arcelor se alió para abortar la OPA hostil lanzada por la compañía anglo-india Mittal, ha mejorado su propuesta de fusión en un intento de vencer la resistencia de un grupo de accionistas del consorcio europeo. El principal cambio radica en que su presidente y propietario casi absoluto, Alexéi Mordashov, se aviene a reducir su participación en la firma resultante de la integración al 25%, frente al 32% planteado inicialmente, que había sido juzgado excesivo en algunos ámbitos. A cambio, dejará de pagar los 1.250 millones que iba a abonar en efectivo, pero no se altera la aportación de activos.
El propio Mordashov, en un comunicado remitido en Nueva York en la noche del martes, reconoce que su decisión «responde al posicionamiento expresado por accionistas de Arcelor durante las últimas semanas», aunque asegura que, «en general, los inversores han expresado su firme apoyo a nuestra propuesta», anunciada el 26 de mayo.
Sin embargo, el mercado se ha hecho eco en estos días de múltiples voces en contra de la fusión con Severstal y, sobre todo, en contra de las maniobras realizadas por la dirección de Arcelor para cerrar el paso a Mittal. Primero salió a la luz un grupo de inversores, presuntamente coordinados por el banco de inversión Goldman Sachs, que controla cerca de un 29% del capital y exige que la integración se debata en una junta extraordinaria. No están de acuerdo con la condición que establece que la operación sólo fracasará si el 50% del capital social se opone en la asamblea del próximo día 30.
La rebelión de Aristrain
También asociaciones de accionistas minoritarios de Francia y Reino Unido han expresado su oposición a la fusión, que da el control de Arcelor a Mordashov sin obligarle a lanzar una OPA por el 100% como la de Mittal. Ayer, además, el 'Financial Times' publicaba que el español José María Aristrain es uno de los líderes de esta rebelión con su participación del 3,7%. Según el diario británico, se queja de que la macroampliación de capital que el grupo europeo debe hacer para dar entrada al magnate ruso diluirá su presencia. Critica, además, la gestión del presidente de Arcelor, Joseph Kinsch, y del consejero delegado, Guy Dollé, quienes, a su juicio, deberían abandonar la compañía por su forma «anticuada» de llevar el negocio.
Todavía es pronto para saber si los cambios en la propuesta de Severstal, que según sus cálculos suponen una mejora de 2.000 millones para los accionistas de Arcelor, lograrán vencer las resistencias encontradas. El consejo del consorcio europeo, que en su día apoyó la fusión con la firma rusa, se reunió ayer, pero postergó la toma de una decisión hasta el domingo. Ese día no sólo hará una valoración de la nueva oferta de Mordashov, sino que también se pronunciará sobre las negociaciones mantenidas en los últimos días con Mittal, que el 19 de mayo elevó su oferta por el 100% de Arcelor hasta 25.800 millones de euros -37,74 euros por título-.
Pero esta dura guerra no se resolverá hasta la junta del día 30, en el que los accionistas votarán la fusión con Severstal, que sólo fracasará si un 50% del capital se opone a ella. La OPA de Mittal, por su parte, terminará el próximo 5 de julio.