Las «coacciones» y «amenazas» dirigidas por un grupo de personas hacia los trabajadores que instalan las rampas mecánicas en el Casco Viejo han obligado a suspender durante día y medio la obra en el cantón de San Francisco Javier, donde los alborotadores han centrado sus protestas. A las ocho de la mañana de hoy, según fuentes municipales, los empleados regresarán a sus puestos con mayor vigilancia policial y dotaciones de seguridad privada. «El proyecto no se va a paralizar en ningún caso», remarcó un portavoz del Gabinete Alonso.