Los usuarios de La Arena (Muskiz) ya no podrán comprar anillos, pulseras o pareos de camino a la playa. Demarcación de Costas, organismo dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, ha prohibido la venta ambulante en el paseo que da acceso al arenal vizcaíno -los vendedores llevan diez años trabajando en el mismo sitio- al entender que «se está haciendo un uso indebido de un espacio de dominio público», según explicaron ayer fuentes de la Subdelegación de Gobierno en Vizcaya. La desaparición de los puestos «obedece a razones de tipo jurídico y de seguridad».
La Ley de Costas contempla la posibilidad de instalar puestos de venta ambulante en los paseos de los arenales «siempre y cuando el municipio al que pertenezca la playa no disponga de una zona específica para llevar a cabo este tipo de actividades», que es lo que ocurría en Muskiz hasta hace un par de años, cuando se aprobó una normativa municipal específica para regular el tema de la venta ambulante en el pueblo.
10 años en el mismo sitio
«El paseo no es un lugar apropiado para colocar este tipo de puestos porque se impide el acceso normalizado a la playa. El Ayuntamiento de Muskiz no está en contra de los vendedores, está en contra de que haya vendedores en el paseo», explicó el alcalde de la localidad. En este sentido, Gualberto Atxurra recordó a los titulares de los negocios que pueden vender sus productos en la calle Sendeja (donde las instalaciones deportivas), zona habilitada por los responsables municipales para la venta ambulante.
A los vendedores no les ha hecho ninguna gracia la medida adoptada por Demarcación de Costas. Aseguran que están dispuestos a hacer «todo» lo que les pidan «para poder seguir vendiendo en el paseo». «Llevamos diez años en el mismo sitio y nunca ha pasado nada. Tenemos permiso de trabajo, pagamos una tasa de 120 euros para poder vender... No hacemos daño a nadie», se justifica Mohammed Jedyane, portavoz de los vendedores, la mayoría inmigrantes. Los titulares de los 24 puestos de la playa han recogido un total de 3.000 firmas entre los usuarios de La Arena para lograr que Costas levante la prohibición.
Además de las razones jurídicas, fuentes de la Subdelegación señalaron que muchos de los puestos no cumplían los requisitos de higiene y salubridad exigidos para la venta de determinados productos, como la ropa interior.