El Correo Digital
Martes, 13 de junio de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
LA RIOJA
JOSÉ LUIS GARCÍA, VENDEDOR DE GLOBOS AMBULANTE
«Si un globo tiene un pinchacito, lo corto para que pueda volar»
Este veterano admite su amor por la vida viajera: «Si estoy dos semanas en mi casa, estoy loco por salir y hacer ferias»
«Si un globo tiene un pinchacito, lo corto para que pueda volar»
José Luis García muestra el género en la plaza del Mercado. / M.H.
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Del globito de goma que se reventaba con un pinchazo pasaron al globo de plástico con forma de corazón, y luego al caballo, el pez, el gato, los dibujos de la tele, los 101 dálmatas, Mickey y Minnie... Hasta llegar, en la última temporada de margaritas, tiburones con los ojos como de fiesta ibicenca o ya, en el umbral de la quimera, a los increibles unicornios rosas del 2006, pura fantasía dadá para niños del siglo XXI. De goma o de plástico, siempre son bonitos, soñadores y efímeros, como la propia fiesta. Pero también algo excesivos, falsos y atolondrados; y hay que agarralos bien, como a una novia adolescente, para que no se escapen a la estratosfera a la menor de cambio.

Los niños les adoran pero ellos, en realidad, detestan a los niños. Todos los globos en el fondo, como se sabe, lo que realmente quieren es volar. No hay nada que hacer: bajo techo, se desinflan.

Y no es plan de tener una bombona de helio en casa. Que el helio no lo paga Mickey Mouse. Por todo ello, como cuenta el madrileño José Luis García, veterano del gremio y de la plaza del Mercado en ferias -y de toda España: este año ya la ha recorrido, de Cádiz a Palencia-, a veces, cuando un globo sufre un pinchacito, a él le gusta soltarlos, para que puedan escapar.

-Decidió usted continuar con la tradición de su padre...

-Sí, mi padre vendía globos, y en ferias. Yo seguí por necesidad de vida. Desde muy joven no tuve oportunidad de estudiar y demás. Y, bueno, era el negocio familiar, ha sido lo que he aprendido.

-¿Cómo se lleva la vida ambulante?

-Tengo mujer y dos hijos y viajan conmigo en vacaciones. Si no, mi mujer se queda allí con ellos, en Madrid. La verdad es que lo llevo bien. Parece que lo tendría que llevar mal cuando estoy fuera de casa, ¿no? Pues al revés. Cuando igual estoy dos semanas en casa, estoy loco por salir de Madrid y hacer ferias. Y cuando llegan los últimos días de cada feria, estás loco por coger el furgón y cambiar de ambiente... Me gusta ir de aquí para allá... Pero, eso sí, quiero que mis hijos estudien una carrera sin necesidad de la calle.

-Pero el suyo es un negocio como otro cualquiera...

--Sí, yo estoy dado de alta en autónomos, cada ayuntamiento me da el permiso. Tengo mis facturas, compro los globos a Barcelona, compro helio -que es carísimo- a Prasae por un contrato... Es un negocio bonito, además, y todos los años ves a la misma gente. Mira, esos muchachitos de ahí me los conozco desde... Eran los típicos que desde chiquititos, te venían a dar guerra al puesto 'niño, estate quieto', y al final... Conoces a los de las tiendas, al Ayuntamiento, la policía...

-¿Ha cambiado el negocio desde que lo llevaba su padre?

-No mucho, acaso la forma de los globos y... Bueno, últimamente ha empeorado muchísimo porque algunos inmigrantes -los que más, los gitanos portugueses-, se ponen a vender sin licencias, sin pagar impuestos, y venden más barato, y eso nos hace mucho daño...

-Una curiosidad final, ¿se les han soltado los globos alguna vez?

-Muchas veces, pero es bonito (ríe), con tal que te descuidas... Ayer de mañana, frente a la Muralla del Revellín, abrí la furgoneta y volaron 15 ó 20 mal atados. Yo, cuando uno igual tiene un par de pinchacitos, por no venderlo, lo corto para que pueda volar. Y la gente se queda: 'oooh, señor, que se van los globos, que se van'.



Vocento
[an error occurred while processing this directive]