El mejor himalayista riojano, Juan Llopis, que alcanzó la cima de su segundo 'ochomil' el pasado mes de octubre cuando llegó a lo más alto del Shisha Pangma (8.027 metros), un año después de haberse convertido en el primer escalador de La Rioja en hollar la cumbre más alta de la tierra: el Everest (8.848 metros), vuelve otra vez a una de las grandes cordilleras, en este caso a la del Karakorum en Pakistán.
Como suele ocurrir con estos deportistas, intentará el más difícil todavía, pues pretende encadenar dos escaladas de más de ocho mil metros, dos Gasherbrum, el I conocido también como el Hidden Peak (8.068) y el II (8.035). El montañero natural de Barcelona, pero afincado desde hace muchos años en Santurde, tiene con la segunda una especie de espinita clavada, ya que fue su primer intento por encima de esa mítica altitud de los 'ochomil' y no pudo alcanzar la cima.
En esta ocasión, al contrario que su primer propósito cuando emprendió la aventura del Shisha Pangma, que lo hizo con la idea de subir en solitario -luego las circunstancias le llevaron a acometer el asalto junto a Carlos Soria y Camilo López-, tiene un par de compañeros de aventura. «Voy junto a Alfredo García (Logroño) que intentará el G-II y a Ángel Pérez Aguilar (Haro), que subirá con nosotros hasta el glaciar de Baltoro y tiene previsto realizar el trekking del glaciar». Una vez allí, su primera intención es «tratar de subir primero al G-I y luego al G-II, que es más fácil y ya lo conozco de mi anterior intento en 1998, aunque todo dependerá de las circunstancias que nos encontremos allí, ya que contamos con la ventaja de que los dos picos comparten el campo I, a 6.000 metros de altitud».
La partida desde Santurde de Rioja, donde reside Llopis, está prevista para el próximo día 22 rumbo a Islamabad (Pakistán), estando calculado que en unos quince días la expedición, que comparte permiso con otro grupo de escaladores extremeños, esté en el campo base dispuesta a comenzar las labores de aclimatación a la altura y de intento de ascensión a ambas cumbres. En estas labores han calculado otro medio mes, aunque, tratándose de tan altas cimas, con la gran cantidad de imponderables que se pueden encontrar, la cosa se podría alargar en unos cuantos días. No obstante, su plan prevé 50 jornadas, con la llegada a España para el día 11 de agosto.
La difícil financiación
Aunque para el común de los mortales la escalada a estas cumbres les pueda parecer los más difícil, a sus protagonistas les supone más quebraderos de cabeza la búsqueda de colaboración financiera para llevar a cabo sus proyectos deportivos. «Antes de emprender uno de estos proyectos suelo estar unos seis meses entrenando bastante fuerte, pero lo que me supone una mayor dificultad es el encontrar patrocinadores, porque al tiempo que tengo que emplear en preparar los proyectos y llevarlos de un lado a otro, se le suma el que mientras hago eso no puedo entrenar y, sobre todo, que te encuentras con mucha gente que en lugar de sincerarse y decirte que no puede colaborar, te da largas para luego decirte que no», explica Llopis con cierto tono de contrariedad.
No obstante, cuentan con una serie de ayudas que le llegan de las empresas de informática Rainbow y Llopis Informática, así como de la Dirección General de Deportes del Gobierno de La Rioja, el restaurante La Vieja Bodega de Casalarreina, Alcampo de Logroño y el Club de Montaña Sherpa, «aunque yo siempre estoy abierto a que se sumen las ayudas, en cualquier momento», advierte.