El PSE-EE se mostró ayer sorprendido, e incluso molesto, por el anuncio que realizó el pasado jueves el lehendakari, Juan José Ibarretxe, al reclamar que Bilbao sea la sede de la Comisión Nacional de la Energía (CNE).
«Ya estamos acostumbrados a la forma de hacer las cosas del lehendakari», señaló el secretario de organización del partido, Rodolfo Ares, quien apuntó que, pese a todo, los socialistas vascos mantendrán contactos con el Ministerio de Industria «para ver si es posible» ese traslado del regulador. «Si es razonable, lo apoyaremos», anunció.
Ares lamentó que Ibarretxe no hubiese buscado el consenso con los demás grupos políticos antes de plantear su petición al Gobierno central. El lehendakari aprovechó la presencia del ministro de Industria, José Montilla, en unas jornadas de la Asociación de Operadores Petrolíferos (AOP) celebradas en Bilbao para proponerle el traslado de la sede de la CNE desde Madrid a la capital vizcaína.
La consejera de Industria del Gobierno vasco, Ana Aguirre, señaló ayer que el Ejecutivo socialista prometió la descentralización de algunos organismos reguladores, estrategia que ya ha tenido su primer y único episodio en el traslado de las oficinas de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones a Barcelona.