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arqueología
El calvario de Iruña, el más antiguo del mundo, es tres siglos anterior al último conocido
Pertenece a un conjunto de 270 inscripciones y dibujos de la talla de los de Pompeya y Vindolanda
El calvario de Iruña, el más antiguo del mundo, es tres siglos anterior al último conocido
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La representación del calvario más antigua del mundo puede elevar al yacimiento romano de Iruña-Veleia, situado en las proximidades de la localidad alavesa de Nanclares de la Oca, a los altares de la arqueología internacional. La escena de Jesús crucificado en el monte Gólgota, junto a los ladrones Dimas y Jestas y dos figuras a sus pies que podrían representar a la Virgen y San Juan, fue realizada en el siglo III después de Cristo. Esto es, tres centurias antes de la que hasta ahora lideraba este peculiar ránking histórico y que fue grabada en las catacumbas romanas. En la parte superior de la cruz de la cerámica alavesa aparece escrito RIP (requiescat in pacem-descanse en paz), un epitafio que comenzó a utilizarse justo en la época en la que ha sido datada y que se sigue utilizando en nuestra cultura funeraria.

Así lo atestiguan las pruebas del carbono 14, el acelerador de partículas y otra serie de sofisticados análisis de laboratorio al que investigadores vascos, holandeses y franceses han sometido a la pequeña pieza de cerámica, de diez centímetros cuadrados, donde está grabado el calvario. El director de las excavaciones de Iruña-Veleia, Eliseo Gil, no alberga dudas de su autenticidad, según dejó claro ayer durante la presentación de los últimos hallazgos. «Cuando lo descubrimos, nos quedamos anonadados», admitió el arqueólogo.

La pieza no estaba sola, la acompañaban otras con dibujos de crucifixiones de dioses paganos y textos cristianos del tipo 'pater nostrum'. Son la prueba de que los cristianos se habían asentado en el País Vasco dos siglos antes de lo que se pensaba y abren la puerta a muchas otras hipótesis, «que se formularán en años venideros», precisó Gil. «Son testimonios importantes de una época convulsa, cuando el mundo pagano llegaba a su fin, pero al mismo tiempo se ordenaban las últimas grandes persecuciones contra el cristianismo, que un siglo después fue declarado religión oficial del Imperio Romano», agregó.

El experto compareció en una multitudinaria rueda de prensa para explicar al fin los detalles de un descubrimiento que ha tenido en vilo desde hace un año a buena parte de la comunidad científica y de los apasionados de la arqueología. Las inscripciones paleocristianas pertenecen a un conjunto epigráfico de 270 'graffitis' realizados sobre restos de cerámicas y huesos. Esta colección es la que realmente convierte a Veleia-Iruña en una ciudad romana capaz de codearse con las catacumbas romanas, Pompeya (Italia) y Vindolanda (Reino Unido). La importancia del tesoro que guarda en sus entrañas, según los expertos, así lo evidencia.

«Tablillas de apuntes»

Los pedazos de loza fueron utilizados como «tablillas de apuntes» por niños y adultos de una familia influyente de la época y hablan de sus costumbres y de sus métodos de aprendizaje. La variedad de temas de la vida cotidiana reflejados convierten estos restos en «únicos en el mundo romano».

El equipo de 16 expertos que dirigen Eliseo Gil e Idoia Filloy se topó con la ostraka -fragmentos de cerámica- en julio del pasado año, cuando ampliaban la excavación de la casa Domus Pompeia Valentina. Junto a uno de los patios hallaron una habitación de 57 metros cuadrados sellada por el derrumbe del techo de un piso superior y, por tanto, intacta. Lo que al principio pensaron que era «basura doméstica» pronto se reveló como algo sorprendente.

Domus Pompeia era una de esas grandes villas gobernadas por una de las familias más influyentes del Imperio Romano en el norte de la Península. A lo largo de sus mil metros de planta -el doble que las mejores casas de Pompeya-, se disponían todo tipo de estancias, desde espacios comerciales y zonas para el servicio doméstico hasta un patio con su propia cisterna, un peristilo enlosado y ricos mosaicos.

La vida bullía en esta residencia desde su construcción, a finales del siglo I después de Cristo. Pertenecía a una rica familia veleiense (caristia) y bien relacionada con Roma. Cien años después fue testigo del esplendor de la ciudad de Iruña-Veleia, que llegó a tener censados entre 5.000 y 10.000 habitantes, lo que la convertía en una importante urbe romana de la época.

Y se mantuvo activa en el agitado siglo III, en plena crisis del Imperio Romano. Entonces los herederos de Pompeia Valentina seguían gozando de un estatus privilegiado. En esa época habilitaron incluso una escuela doméstica o 'paedagogium' con un sencillo suelo de arcilla donde los niños de la casa, y quizás de otras, aprendían a escribir y dibujar sobre los restos de cerámicas y huesos.

'La Eneida'

Los alumnos tenían un preceptor con cultura grecolatina, pero de origen egipcio, como han revelado los numerosos fragmentos con textos en latín que hacen referencia a la historia antigua egipcia o a sus divinidades. Los arqueólogos creen que el maestro inculcó a sus discípulos nociones de la cultura de sus ancestros y además les enseñó la escritura jeroglífica. Un dato importante, ya que para entonces hacía ya medio millar de años que en Egipto no se utilizaban este tipo de signos, reveló ayer la egiptóloga Montserrat Rius, que ha colaborado con el equipo alavés.

Su presencia en Álava es exótica, pero no única, ya que era habitual que los pedagogos, médicos y preceptores de las casas acomodadas fueran de origen oriental. El maestro enseñó a sus alumnos el abecedario latino y los números y les puso en contacto con textos clásicos como 'La Eneida'. Además, con él aprendieron a hacer retratos de sus familiares, a pintar paisajes y escenas cotidianas. Lo que desconocen los investigadores es si fue el transmisor de la doctrina de Jesús o si el autor de las declaraciones de amor halladas entre los 'graffiti'.

«Ya iremos viendo lo que va dando de sí el estudio de todos estos documentos, porque se abren muchas posibilidades de relacionarlos con el ejército, con el inicio del cristianismo en el territorio y con cómo se enseñaban dentro de una familia acomodada las letras y la cultura romana y de otros pueblos», resumió el catedrátido de Historia de la UPV, Juan Santos Yanguas.

Las epigrafías han sido depositadas en el Museo de Arqueología de Álava, que se prepara para recibir las llamadas de la comunidad científica internacional.



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