La Policía Nacional irrumpió ayer en la rueda de prensa que ofrecían varios dirigentes de la ilegalizada Batasuna en el hotel Tres Reyes de Pamplona e impidió la continuación del acto, por orden expresa del juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska, magistrado que el pasado mes de enero prorrogó por dos años la suspensión de actividades de la coalición ilegalizada por el Tribunal Supremo.
Un secretario judicial, acompañado por tres policías, interrumpió la rueda de prensa cuando intervenía en euskera el responsable de Batasuna en Navarra, Juan Cruz Aldasoro, y conminó al resto de miembros de la mesa nacional y a sus acompañantes a abandonar el hotel, en cuyos accesos esperaban varias furgonetas con agentes de las unidades antidisturbios, que no llegaron a intervenir.
La Sala Velarde del hotel, según el informe de la Unidad Central de Inteligencia manejado por el juez, había sido alquilada días antes a nombre del propio Pernando Barrena, uno de los portavoces de Batasuna y quien iba a ser el protagonista principal en la rueda de prensa.
Grande-Marlaska, en la resolución en la que ordena la intervención policial, señala que la celebración del acto vulneraría la suspensión total de actividades por dos años de la formación que dirige Arnaldo Otegi, una prohibición que él mismo dictó el pasado 17 de enero. Aquel auto, en el punto 2.b de su parte dispositiva, especifica que el partido ilegalizado en 2003 por el Tribunal Supremo no podrá organizar o desarrollar durante el plazo citado acto público alguno.
El magistrado ya constató el pasado 1 de junio -cuando dejó en libertad a Arnaldo Otegi y a otros siete dirigentes de Batasuna- que «dicha organización sigue actuando -pese a la prohibición- en la vida pública» y, lo que es más importante para la presente y futuras actuaciones policiales, que «sus dirigentes actúan en su calidad de mahaikides de la mesa nacional y nunca en el ejercicio de derechos civiles y políticos individuales», no condicionados por la investigación penal ni por la ilegalización del Supremo.
El juez instructor del 'caso Batasuna' mantiene que la certeza de que los miembros de la mesa nacional actúan siempre en público en nombre de su partido y no como simples ciudadanos la obtuvo de las palabras en tal sentido expresadas por el coordinador de Batasuna, Joseba Permach, en una entrevista que el 25 de mayo concedió a Radio Euskadi.
Nuevos tiempos políticos
Esta certeza fue la que el 1 de junio pasado, en el mismo auto por el que dejaba en libertad a ocho de los dirigentes abertzales, le llevó al juez a ordenar a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que «adopten las debidas medidas para evitar la celebración» de comparecencias públicas de dirigentes del partido proscrito y «su desarrollo, en caso de haberse iniciado», orden que ayer se concretó en el hotel Tres Reyes de Pamplona.
Los dirigentes de Batasuna, que tuvieron dos minutos para explicar la situación ante los periodistas, abandonaron el local entre gritos de «Gora Euskal Herria askatuta» («Viva Euskalherria libre») y mostraron su sorpresa por la actuación judicial. Una vez fuera del hotel y después de que se hubieran marchado los agentes, Barrena se quejó de que «esta actuación no se corresponde en absoluto con los tiempos políticos» y volvió a atacar la vigencia de la ley de partidos.
El dirigente abertzale arremetió de forma directa contra el juez Fernando Grande-Marlaska y denunció que «nadie, en su sano juicio puede comprender a estas alturas» este tipo de prohibiciones. Una medida que calificó de «sabotaje» al proceso de paz, en tanto en cuanto que «todos los agentes políticos del país», entre los que incluyó al PSE de Patxi López, han mostrado «disposición a hablar con todos, incluida Batasuna». La labor del titular de juzgado de instrucción número 5 de la Audiencia Nacional impide, según recalcó Barrena, «afianzar este ciclo político» tras la declaración del alto el fuego de ETA y que se pueda «conocer un nuevo escenario de soluciones a la mayor brevedad posible».
Mientras Pernando Barrena se lamentaba de la «represión» que, en su opinión, sufre la izquierda abertzale desde los tribunales de Madrid, su compañero en la mesa nacional Juan Cruz Aldasoro realizó unas declaraciones mucho más duras. Así, afirmó que la actuación policial de ayer demuestra que «los esbirros» del delegado del Gobierno en Navarra «van a impedir una vez más que la izquierda abertzale haga propuestas de paz a Euskal Herria», aunque advirtió de que, pese a lo ocurrido, «no nos van a callar».