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Jueves, 8 de junio de 2006
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DEPORTES
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Nadal se entrena ante Djokovic
Tras la retirada de su rival, el español se medirá con Ljubicic en semifinales
Nadal se entrena ante Djokovic
UN PEQUEÑO RESPIRO. Nadal 'gozó' de un partido breve tras una semana y media de intensos derroches en París. / REUTERS
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Todos los grandes éxitos de Rafa Nadal han sido erigidos a modo de pequeñas catedrales. Nadie le ha regalado nada. Ha tenido que ir poniendo piedra a piedra para construirse una pasarela hasta las finales y los títulos de su palmarés. Esta sensación de que la fuerza del mallorquín se afianza en el trabajo y la paciencia se agudiza en la arcilla. Por eso, triunfos como el de ayer sobre Djokovic se agradecen. Que con un gasto mínimo en forma de abandono te abran las semifinales -contra el peligroso Ivan Ljubicic mañana- es un regalo de los dioses.

El machaque en esta semana y media había sido intenso para el mallorquín. Y, de golpe, un duelo que se suponía duro se convirtió, según su propia definición, «en un buen entrenamiento». Sobre todo en el primer set. Empezó, según el guión: con un 'break' para Nadal. Lo malo es que empieza a ser común que su rotura inicial vaya acompañada de otra inmediata. Le ocurrió con Mathieu, le pasó con Hewitt y ayer también.

El tenis de Nadal fue en progresión y rozaba la perfección en el 3-0 (dos 'breaks' de ventaja) de la segunda manga. Le funcionaba el saque al manacorí, su derecha corría, los intercambios eran suyos y empezaba a gustarse.

Confundido

De repente, el de Belgrado se acercó a la juez de silla para solicitar la presencia del masajista. Se quejaba de la espalda. Lo tendieron en el suelo. Lo retorcieron un rato y regresó al choque. Ya nada fue lo mismo. Nadal se había ido. Su concentración se evaporó. Algo que inquieta porque no es la primera vez que le sucede aquí. Él prefiere no darle importancia: «Se ve que esta semana me toca, pero no me preocupa. Llego a la semifinal en mi mejor momento».

Le confundió que un 'inválido' sacara a 205 km/h, pegara trallazos increíbles con su 'drive' o corriera como un poseso. Y que sólo se lamentara de su 'lesión' cuando fallaba. El cuarto juego lo perdió Nadal en la cuarta bola de 'break', mostrándose bastante torpe con el servicio, y parapetándose muy atrás en la cancha.

Al menos supo el manacorí, pese a su empanada de ideas, mantener un resquicio de lucidez. Se refugió en la regularidad de sus golpes de fondo para salvar el segundo set. Comenzaba el tercero y con 15-30 para Rafa, cuando el serbio dio la segunda sorpresa. Se fue a la red para dar la mano al español. Debe ser una costumbre suya cada vez que actúa en la Central porque el año pasado hizo lo mismo en la segunda ronda ante Coria. Se rendía y le regalaba al de Manacor un inesperado tiempo de reposo.



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