Novela histórica es toda aquella que relate unos hechos que han sucedido hace por lo menos setenta años, tomando como referencia el momento en que se escriben. Lo dijo ayer una de las autoras españolas más leídas en el género, Ángeles Irisarri (Zaragoza, 1947), que ayer estuvo en la Feria del Libro de Bilbao para presentar 'Te lo digo por escrito' (Martínez Roca), protagonizada por una artista de varietés de los años veinte.
A miles de novelas se las podría etiqueta de históricas bajo este criterio. También a ésta, que tiene como fondo el ambiente social de una época alegre, a pesar de la dictadura de Primo de Rivera. Pero en vez de intrigas y personajes épicos, Irisarri cuenta la vida íntima de Pepita de Lapentaine a partir de sus cartas. «Se sale de lo que he hecho hasta ahora. Es la época de los cafés-cantante, y ella viaja por toda España para mantener a su familia. Un día de Todos los Santos va al cementario para poner flores en la tumba de su marido y allí se encuentra con un hombre guapo, una especie de Rodolfo Valentino, del que se enamora».
La artista espera que su hija acabe de estudiar piano para que la acompañe en las giras, y que Carlos, su flechazo, viva con ella. Pero éste no quiere casarse ni con Pepita ni con sus cargas familiares. «Es una historia de amor bendita, maldita, peligrosa y fatal. Es bueno enamorarse, pero también saber de quién te enamoras», resumió la autora aragonesa.
Dilema moral
La jornada de ayer en la Feria del Libro tuvo asimismo un ambiente negro, protagonizado por dos autores con sólidas trayectorias en la novela policíaca, José Javier Abasolo (Bilbao, 1957) y Julián Ibáñez (Santander, 1940), que presentaron 'El aniversario de la independencia' (Tropismos) y 'Que siga el baile' (Barataria), respectivamente.
Abasolo se sitúa en una República Vasca con un año de existencia, en cuya policía se han integrado ex miembros de ETA. Un ertzaina, víctima de un atentado, se enfrenta a una de estas incorporaciones. «Me interesaba el contraste entre los dos personajes.Y también pensaba en un dilema moral encarnado en el que ha sido terrorista. Si él ha justificado la violencia, ahora que está en el poder ¿cómo puede deslegitimar la que se podría ejercer contra él?».
Por su parte, el histórico Julián Ibáñez explicó por qué aparece por primera vez un policía como protagonista de sus novelas. «Mi generación sentía un rechazo hacia ellos por su labor en el franquismo, y a mí tampoco me parecía que el detective privado fuera un personaje muy real en nuestro país, aunque Vázquez Montalbán lo probó y acertó al hacerlo. Yo me incliné hacia los personajes marginales».
En la novela que presentó ayer en Bilbao Julián Ibáñez, el policía protagonista es «un ser amoral que trabaja en un comisaría del sur de Madrid y utiliza su placa para sus asuntos privados». Un cambio en la trayectoria del autor pero sin salirse de la marginalidad. Ibáñez cree que hay un 'boom' de la novela policíaca. «Mandé la novela a la editorial y me la editaron en tres meses, muy poco tiempo. Veremos cuánto dura».