Aunque parezca un contrasentido, la Bolsa española sale a Bolsa. La junta de accionistas de Bolsas y Mercados Españoles (BME) -la sociedad 'holding' que engloba los mercados de renta variable (Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia), renta fija, derivados y sistemas de compensación y liquidación-, acordó ayer sacar a cotización al menos el 33% de su capital -27,6 millones de acciones- mediante una oferta pública de venta que podría llevarse a cabo en torno al 12 de julio.
La colocación se produce en plena 'fiebre' de concentraciones en el sector, cuando el operador de la Bolsa de Nueva York -Nyse- acaba de fusionarse con el europeo Euronext, que gestiona los parqués de París, Amsterdam, Bruselas y Lisboa, en una operación transatlántica sin precededentes. De ella surgirá un gigante mundial, que moverá cada día acciones por un valor de 80.000 millones de euros. La compañía norteamericana ganó el pulso a la alemana Deutsche Borse, mientras el mercado de Londres y el Nasdaq -especializado en empresas tecnológicas- de EE UU barajan una alianza, según diversos medios.
Antonio Zoido, presidente de BME, subrayó que la cotización de esta sociedad «será un instrumento decisivo en estos momentos de profundos cambios» en el ámbito bursátil. En concreto, facilitará «una valoración objetiva y potente de cara a futuras operaciones societarias» de quien es ya el cuarto parqué europeo por tamaño. Sólo en acciones, negoció el pasado ejercicio más de 848.200 millones de euros. Sus beneficios superaron los 94 millones de euros, tras crecer un 36%.
Venta de acciones
Los principales dueños del 'holding' son el Banco Santander, con el 13,2% del capital; el BBVA (10,4%); el Banco de España (9,8%), La Caixa (5,5%) yCaja Madrid (5,3%).
Los accionistas han de comunicar antes del próximo lunes si se adhieren a la oferta y están dispuestos a vender su participación, total o parcialmente. La idea es que los grandes se desprendan al menos de un tercio de su participación. Quien no coloque toda su cuota tendrá que comprometerse a mantener su posición durante los 180 días siguientes.
El presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Manuel Conthe, había sugerido a BME que «predicase con el ejemplo» y asumiera las mejores prácticas de buen gobierno de las sociedades cotizadas «desde ahora mismo». Las instituciones no parecen contentas con la composición del nuevo consejo -la permanencia en el mismo del presidente de Endesa, Manuel Pizarro, parece estar en el epicentro de las discrepancias- y ayer mismo se pudieron oir las primeras críticas.
Cambios en el consejo
El director general del Banco de España, Javier Ariztegui, señaló ante la junta extraordinaria de accionistas, en la que fue aprobada la salida a Bolsa, que el organismo esperaba un «mayor esfuerzo» a la hora de cumplir el Código Unificado de Buen Gobierno. Así se manifestó al explicar su abstención, como miembro del consejo de administración de BME, en la votación por la que se daba el visto bueno al nombramiento de cuatro nuevos consejeros independientes.
La junta dio el visto bueno a los cambios estatutarios necesarios para reducir el número máximo de consejeros de 14 a 13, acordó la salida de tres para hacer sitio a cuatro independientes -Álvaro Cuervo, Karel Lannoo, Manuel Olivencia y Margarita Prat, expertos economistas relacionados con la empresa, los mercados y el ámbito jurídico- y asumió el compromiso de que el vicepresidente sea un independiente.
En esa reestructuración, abandonan el órgano de gobierno el consejo el director general de la Bolsa de Bilbao, José Luis Damborenea; Angel Torre (Bolsa de Valencia) y Juan Carlos Ureta, que era hasta ahora representante de las agencias de tamaño pequeño. Los tres pasan a formar parte de un consejo asesor de mercados, que prestará asistencia al consejo de administración.
Fuentes de BME aseguraron ayer que la presencia de las bolsas de Barcelona, Bilbao y Valencia en el consejo se asumirá con carácter rotatorio, aunque no se ha dado a conocer el periodo de tiempo que permanecerá cada uno en el órgano de gobierno de la sociedad.