El presidente, Abú Mazen, podría anunciar hoy mismo la convocatoria del referéndum sobre el documento de los presos palestinos, una iniciativa que Hamás ha calificado de «ilegal» y que algunos de sus dirigentes han sugerido que puede conducir a una guerra civil. Según sus colaboradores, el 'rais' está convencido de que una «gran crisis» es «inevitable», pero confía en que la población apoye su iniciativa en las urnas.
Las encuestas indican que una amplia mayoría de los habitantes de Cisjordania y Gaza respalda a Abú Mazen, pero no hay que olvidar que en las últimas elecciones legislativas los sondeos también pronosticaban una clara victoria de Fatah y Hamás acabó llevándose el gato al agua con holgura.
Una derrota de Abú Mazen conduciría inevitablemente a su dimisión. Muchos palestinos consideran que el presidente de la ANP no está jugando limpio con el Gobierno de Hamás y que obedece las directrices de Israel.
En los últimos días Abú Mazen ni siquiera se ha puesto al teléfono cuando le han llamado el primer ministro, Ismail Hanniya, y el jefe de la oficina política de Hamás en el exilio, Jaled Mashal, lo que en la práctica significa que la reconciliación no es posible a corto plazo.
«Esta vez va en serio. La convocatoria se producirá en las próximas horas y en el entorno de Abú Mazen se respira optimismo», dijeron fuentes palestinas en Ramala. «Conozco al presidente desde hace 35 años y esta vez está convencido de que saldrá adelante», afirmó Azam al-Ahmed, jefe de Fatah en el Parlamento y responsable de la negociación con Hamás.
«Sé que vamos hacia una gran crisis pero tenemos la legitimidad del pueblo. En los próximos 40 días intentaremos convencer a Hamás de que participe, aunque en realidad preferimos que no lo haga», explicó Al-Ahmed.