El conflicto que enfrenta a los trabajadores de Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) en Beasain e Irún con la compañía por la negociación del convenio dio ayer un nuevo giro. La plantilla convirtió ayer en diarios e indefinidos los paros parciales que había celebrado semanas atrás. Además, amenazan con que si no se produce un cambio en la posición de la empresa, están dispuestos a endurecer más sus protestas, según explicaron fuentes de ELA. Las movilizaciones son apoyadas por ese sindicato, junto a LAB y ESK. Por contra, CC OO y UGT no las secundan.
Esta protesta laboral contiene un elemento que la convierte en peculiar: los trabajadores de CAF son los principales accionistas de la compañía. Controlan más de un 21% del capital a través de la sociedad Cartera Social. Por detrás se sitúan la BBK y la Kutxa, con paquetes cercanos al 11% cada una, y la Vital, con otro 3%. En suma, los propietarios son quienes están en huelga. Esa aparente contradicción se explica en el hecho de que, aunque son los principales accionistas, no tienen capacidad de decisión. De hecho, según explicaban ayer las citadas fuentes, no están ni siquiera presentes en el consejo de administración.
Los trabajadores de Beasain e Irún -que casi suman los 2.500- exigen que el próximo convenio, con vigencia para 2006, 2007 y 2008 recoja un incremento salarial equivalente a la inflación más el 2,55% anual y una reducción de jornada de siete horas por año. Justifican esa petición en el hecho de que «la empresa mejoró su resultados en 2005 y los del primer trimestre de 2006 por encima del 30%», explicaron fuentes de ELA.
CAF ofrece una mejora del IPC más el 1,7% anual y una reducción de dos horas en los tres años, «lo que está por debajo del anterior convenio», concluyen los citados medios.