El Nastic consumó el pasado sábado una de las mayores campanadas de la temporada. El conjunto catalán arrancó un empate en Jerez y, contra todo pronóstico, certificó su ascenso a Primera. Nadie apostaba por ellos. Ni siquiera sus propios aficionados soñaban con la posibilidad de retornar a la máxima división después de 56 años alejados de la élite. Sin embargo, victoria tras victoria, los jugadores de Luis César Sampedro empezaron a creer en sus propias posibilidades y así, casi sin darse cuenta, se encontraron con que, a falta de sólo tres jornadas para concluir el campeonato, el ascenso estaba al alcance de su mano. Sólo tenían que puntar en Chapín. Y lo consiguieron.
En Tarragona, después de un fin de semana de intensas celebraciones, todavía se preguntan cuál es el secreto que ha llevado al Gimnastic hasta Primera División. Y las respuestas, como suele ser habitual, son de lo más variadas. Algunos apuntan a la gran labor del técnico. Otros inciden en la importancia del saneamiento económico llevado a cabo por el presidente Josep María Andreu. Pero la gran mayoría coincide en ensalzar el trabajo realizado por un equipo con sabor rojiblanco. Y es que cuatro ex jugadores del Athletic -Jon Pérez 'Bolo', Carlos Merino, Egoitz Jaio y David Cuellar- han desarrollado un papel importante en el ascenso del conjunto catalán.
«Ha sido un año muy bueno para todos. Los ex jugadores del Athletic estamos dejando un muy buen cartel en Tarragona», subraya Jon Pérez 'Bolo' que, aunque sólo ha anotado cuatro goles, ha jugado un papel fundamental en el ataque del equipo tarraconense. Con todo, el ex delantero rojiblanco piensa que, más allá de los lugares de procedencia de los futbolistas, una de las claves para explicar la magnífica temporada del Nastic se encuentra en la unión que ha existido dentro del vestuario. «Creo que la gran calidad humana que hay dentro de este club ha sido fundamental para que consigamos subir. Este ascenso tiene que repartirse entre todos», destaca Bolo, que acaba su contrato al final de esta campaña. «Pero la verdad es que cuando empezamos la Liga no nos lo esperábamos», añade.
«Nadie lo esperaba»
Y es que ni los propios jugadores podían imaginar que, a falta de dos jornadas para concluir el campeonato, iban a ser equipo de Primera División. «Nadie lo pensaba. Sobre todo después de la primera vuelta, en la que fuimos muy irregulares», explica Carlos Merino al que, después de una buena temporada también en el plano individual, el cuerpo técnico del Gimnastic ya le ha comentado que cuenta con él para el próximo ejercicio.
Una continuidad que todavía no tienen garantizada ni Egoitz Jaio ni David Cuellar. Al central vizcaíno, que ha sido titular siempre que las lesiones se lo han permitido, y al delantero navarro, que ha asumido un papel de revulsivo en las segundas partes, todavía les queda contrato por delante, pero asumen que su situación puede dar un vuelco en los próximos días. «Estoy ilusionado con la posibilidad de jugar en Primera, pero en estos casos nunca sabes lo que puede pasar», reconoce Jaio, que ha jugado 30 partidos de titular con el equipo de Sampedro.