No estamos en un proceso de paz en el País Vasco, sino en un proceso engañoso de negociación política que produce inquietud, indignación, estupor, alarma y confusión. Produce inquietud el que a pesar de los compromisos públicos de Rubalcaba, Fernández de la Vega y del señor Zapatero de no hablar con Batasuna-ETA si antes no condenaban la violencia, se ofrecen ahora cuando los violentos no dan señales de renunciar a las armas y ponen condiciones para dejar de actuar. Dice el presidente del Gobierno que «con la izquierda abertzale» no hablarán de política. ¿Hablarán del pastor del Gorbea, de berzas o de mariposas? Afirmar que no van a tener un diálogo político con Batasuna-ETA sino un encuentro para «instarles a que puedan tener el diálogo político» es tratar a los ciudadanos de tontos. A estas alturas, ¿piensan López y cía que Otegi y cía son unas ingenuas monjitas, que «mirándoles a los ojos» de Blanco Pinocho hay que darles consejos y decirles que cumplan la ley? Que el señor López quiera negociar con quienes apoyaron los asesinatos de sus compañeros provoca indignación. Como causa también al menos estupor que Zapatero, López y sus camaradas se arruguen y negocien con Batasuna-ETA y se engallen y enfrenten con el PP. Produce alarma y confusión que el señor Pastor diga que es posible pactar con Batasuna, que las citaciones judiciales a miembros de la banda y la actitud del juez Marlaska generan inquietud, que a pesar de que el presidente del Gobierno dijo que el proceso sería largo, se siga el guión y la velocidad marcada por Batasuna-ETA, y que por el precio de una mesa por el plan les den dos.
Estamos en un proceso de negociación política. Pero, ¿qué pretenden lograr? ¿Cómo y a dónde nos quieren llevar? Los ciudadanos tenemos derecho a saber y el Gobierno la obligación de informar.