Cuando Ronald y Nancy Reagan abandonaron la Casa Blanca en 1989 y se instalaron en el 666 de St. Cloud Road, en el lujoso barrio angelino de Bel Air, la ex primera dama pidió inmediatamente que se cambiara el número de la casa, que pasó a ser el 668. Fundamentalistas protestantes -el ex actor impulsó el creacionismo durante su presidencia- y creyentes en la astrología hasta el extremo de modificar su agenda oficial según el designio de las estrellas, los Reagan no querían que su hogar estuviese marcado por el 'número de la Bestia'. Porque el triple seis identifica al Mal encarnado y por eso Hollywood ha elegido hoy -día 6 del sexto mes de 2006- para estrenar la nueva versión de 'La profecía', en la que el Anticristo vuelve a las andadas después de la oleada de fines del mundo diabólicos de finales del siglo XX.