Un concierto definible como 'unplugged', o sea acústico, es lo que ofrecieron los australianos The Church el jueves en la Santana 27 de Bolueta. Resultó una experiencia asaz decepcionante. Desde la primera canción nos sonó mal y, cuando no vimos instrumentos eléctricos preparados sobre el tablado, barruntamos lo peor, lo que a la postre se confirmó. Dijo Pato, al que cada vez invitan a más bolos: «Si pago la entrada, me suicido». Dije yo, más optimista y con un katxi en la mano: «A mí me ha sonado a los bolos desenchufados del Musiketan, pero lo bueno de éste es que había barra para beber». Dijo Luis Herrera, de la promotora Muskerra, un fan que no sólo va a los eventos que organiza: «Ha estado bien. En disco no suenan muy diferentes».
Este fue el quiz de la cuestión, que The Church no es que no supieran enhebrar la melancolía etérea de sus grabaciones, sino que lo escuchado en Bilbao (una de las escasas fechas de su gira europea con Budapest, Dublín, Londres y Madrid) no superó el nivel de un conciertillo improvisado en un pub.
Un pop similar pero infinitivamente mejor elaborado ofrecieron sus paisanos Go Betweens no hace mucho en la capital vizcaína. Era frágil pero no inestable, como este listado 'churchiano' melancólico como el de los Smiths y casi diríamos que desganado, lo cual nos extrañaría pues nos contaron que los australianos eran amabilísimos. Bueno, el público respondió cuando sonó su éxito 'Under A Milky Way' y la cita acabó abruptamente por problemas con la energía que acortaron el bis. Sintomático, sí.