El Correo Digital
Sábado, 3 de junio de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES

Suscríbete al diario en papel
Disfruta de sus ventajas

Promociones
Las mejores ofertas en kiosko y tienda

Puntos de venta
Vayas donde vayas, estamos

Taller de prensa para centros escolares

Tarifas publicidad
Cómo anunciarse
PORTADA
CULTURA
Una gran exposición en Madrid celebra los 25 años de la llegada del 'Guernica'
El Reina Sofía une el 'Guernica' y 'El fusilamiento del 3 de mayo' en una muestra que comparte con el Prado y en la que se exponen obras de Velázquez, El Greco y Manet
Una gran exposición en Madrid celebra los 25 años de la llegada del 'Guernica'
FRENTE A UN SÍMBOLO. Una joven contempla el 'Guernica'. / EFE
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Picasso regresa al Prado con todos los honores, en una exposición retrospectiva de su trayectoria íntimamente conectada con la tradición pictórica española: los atisbos de modernidad que ya hay en la forma de representación de Velázquez y el moderno compromiso con su país de Francisco de Goya, cuya obra dedicada a 'Los fusilamientos del 3 de mayo' ha sido trasladada a su vez al Reina Sofía y situada frente al 'Guernica', el emblemático lienzo del genial artista malagueño muerto en Francia en 1973, aún en el exilio.

«Goya hace algo emocionante y esencial: en el cuadro de los fusilamientos proclama que las víctimas son los vencedores morales de la guerra, y se refiere al pueblo llano, no a personajes singulares. Éste es un mensaje que Picasso capta de manera extraordinaria en el 'Guernica'», explicó en la presentación el catedrático Francisco Calvo Serraller, comisario con Carmen Giménez de la primera muestra conjunta que realizan el Prado y el Reina Sofía.

Es además una exposición que «rompe moldes», en palabras de Calvo Serraller. En la instalación de las obras en el Prado se pone en relación al genio del siglo XX con las fuentes de las que bebió en su juventud, y a las que siempre acudía cada vez que necesitaba avanzar en su trabajo.

La histórica pinacoteca nacional y el centro de arte contemporáneo rinden de esta manera homenaje al más influyente y prolífico artista español de la centuria anterior y uno de los más reputados de la historia, en el año en que se celebra el 125º aniversario de su nacimiento y 70 años desde que fuera nombrado director del Museo del Prado, un cargo que no llegó a ocupar por el inicio de la Guerra Civil.

Al mismo tiempo, se cumplen 25 desde que su más famosa obra, el 'Guernica', pintada por Picasso en 1937 como recordatorio del bombardeo de la villa vizcaína y alegato contra la guerra, fuera traído a la España democrática, que el artista no llegó a conocer.

Por esta razón, se han llevado también al Reina Sofía 'Masacre en Corea', del Museo Picasso de París, basada muy directamente en 'Los fusilamientos del 3 de mayo', y la 'Ejecución de Maximiliano', del Städtische Kunsthalle de Mannheim (Alemania), cuadro en el que Edouard Manet representa la ejecución del emperador liberal Maximiliano de México, bajo la influencia del genial Goya.

La extraordinaria combinación se acompaña de otros cuadros y esculturas de Picasso de acento dramático y lenguajes próximos a los del 'Guernica', y del inusitado repertorio de bocetos que el artista hizo en un mes, en la primavera de 1937, para componer la monumental y delicada pintura.

La directora del Reina Sofía, la historiadora donostiarra Ana Martínez de Aguilar, reiteraba ayer la imposibilidad de acceder a traslado alguno del famoso cuadro, debido a su precario estado de conservación, aunque el patronato estudiará la nueva petición del País Vasco en su próxima reunión.

El recorrido de la exposición, calificada por el director del Prado, el vizcaíno Miguel Zugaza, como «una retrospectiva esencial aupada por los grandes maestros del pasado», debe iniciarse por la vieja pinacoteca nacional, donde Picasso -con 'La vida', un cuadro con un misterioso simbolismo, y el rosáceo 'Muchacho conduciendo un caballo'- es recibido por 'La Trinidad' de El Greco. El pintor de origen cretense es, según Zugaza, «el maestro del pasado, junto con Velázquez, en los que Picasso se fija en sus visitas a este museo siendo un adolescente».

Complicidad

«Picasso viene a estudiar a la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en 1897 y se apunta como copista en el Prado el 13 de octubre de ese año, el mismo día que los hermanos Zubiaurre; nos consta que Valentín se apuntó para copiar a Ribera y que Picasso se interesaba en Velázquez», revela Zugaza.

En un cuaderno y varios apuntes de la época que ha prestado el Museo Picasso de Barcelona se ve cómo el joven pintor estudia 'Las meninas' de Velázquez. A lo largo de la diáfana galería, donde cuelgan nada menos que 41 obras maestras traídas de numerosos museos y colecciones internacionales, Picasso alterna también con Zurbarán, Tiziano, Veronés, Antonio Moro, Ribera, Poussin y Rubens, entre otros. El cruce de resonancias, explicado mediante rótulos, resulta fascinante.

Picasso vuelve hacia el final de sus días a trabajar en una cierta complicidad con el Greco. Dos de sus despojados mosqueteros de la última época, que pinta en los años 60, octogenario ya, rematan la muestra bajo la mirada de 'El caballero de la mano en el pecho'.

La mayoría de las obras de Picasso seleccionadas no habían estado nunca en la patria del pintor. La exposición ha sido coproducida por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales y está patrocinada por la Fundación Winterthur. El conjunto ha sido valorado en 2.000 millones de euros al suscribir la póliza de seguros, que está respaldada por el Estado con una garantía de más del 50% del importe.



Vocento
[an error occurred while processing this directive]