Ningún punto del orden del día se refería al proceso abierto tras el alto el fuego de ETA. Sin embargo, las constantes referencias a él, en al menos dos de los asuntos a tratar, acabaron por provocar la intervención de la presidenta del Parlamento, que tuvo que escuchar las protestas que sucesivamente le lanzaron socialistas y populares.
Primero fue José Antonio Pastor (PSE), quien criticó que Izaskun Bilbao hubiese permitido a Carlos Urquijo (PP) atacar a los socialistas en un debate sobre supuestas escuchas telefónicas a EHAK. La polémica no fue más allá, pero estalló después de que María san Gil hiciese algo parecido durante una interpelación a Ibarretxe. Rodolfo Ares (PSE) tomó la palabra y aseguró que no iban a soportar una «campaña de descalificaciones». En su turno de réplica al lehendakari, la líder del PP volvió a mencionar a los socialistas, momento en el cual la presidenta del Parlamento le pidió un «esfuerzo» y que se «ciñese» al tema original. «Yo me esfuerzo mucho, pero no voy a decir lo que ustedes quieran», contestó San Gil en un rifirrafe que se prolongó varios minutos. El punto y final lo puso Leopoldo Barreda (PP). Pidió a Izaskun Bilbao que llamase al orden a Ibarretxe después de que el lehendakari sostuviese que los populares no han denunciado el alzamiento franquista. «Se va por los cerros de Úbeda», dijo Barreda.