El director de la Inteligencia Nacional estadounidense, John Negroponte, consideró ayer que Irán podría contar con armas nucleares en un plazo de diez años, ya que sus técnicos trabajan activamente en ello. En una entrevista concedida a la BBB Radio, el miembro de la Administración Bush, que acusó a Teherán de ser el principal estado patrocinador del terrorismo, consideró que «parece determinado a desarrollar armas atómicas». «No tenemos un conocimiento claro pero la estimación que hemos hecho es que en algún momento entre el principio y la mitad de la próxima década podría estar en posición de tener arsenales nucleares, lo que es motivo de gran preocupación», explicó.
Asimismo, admitió que los servicios de inteligencia norteamericanos han cometido errores en la valoración de las capacidades armamentísticas de Irak, pero dijo que se ha aprendido la lección y que se han tomado las medidas para corregir errores. «Creo que hemos mejorado la integridad de nuestros análisis sustancialmente y pienso que hemos asumido algunas de estas lecciones», añadió.
Por otra parte, el presidente de la Comisión de Armas de Destrucción Masiva de la ONU, Hans Blix, presentó ayer en Nueva York al secretario general de Naciones Unidas y al presidente de la Asamblea General de este organismo un informe con sesenta recomendaciones para acelerar la eliminación de las «armas de terror» en el mundo, entre ellas la de ilegalizar las nucleares.
Derecho internacional
«Las armas atómicas deben ser prohibidas por el derecho internacional del mismo modo que lo fueron las biológicas y las químicas», afirmó Blix durante la presentación del informe, en el que se hace referencia a la fragilidad del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) y se hacen propuestas para avanzar en las negociaciones en la Conferencia de Desarme de Naciones Unidas.
Según el experto sueco, aunque existe una diferencia entre las armas nucleares y las otras de destrucción masiva, todas ellas tienen en común que pueden «matar a miles de personas en un sólo ataque» y cuyos efectos «persisten en el medio ambiente y en el cuerpo de las víctimas, a veces indefinidamente». Por ello, abogó por relanzar las negociaciones sobre desarme con el fin de «reducir el peligro que plantean los arsenales actuales, impedir la proliferación y hacerlas ilegales de una vez por todas».
«También sugerimos que la ONU prepare bien una cumbre en un par de años donde se puedan discutir adecuadamente los temas de desarme, no proliferación y el uso de armas de destrucción masiva con fines terroristas», dijo Blix.