Jorge Herralde, director de Anagrama, les llama «los insumisos». Son la nueva hornada de editores independientes, que con mucho sudor y algunas lágrimas, luchan día a día por hacerse su hueco en el mercado literario, dominado por las grandes compañías. Algunas casas como Páginas de Espuma llevan siete años en el negocio, otros como Sextopiso abrieron sus puertas en diciembre, pero a todas se las cataloga dentro del 'boom' de jóvenes editores, personas con un declarado amor los libros que en su mayoría rondan los treinta años o alguno más.
«Ocupamos interzonas, pero ahí termina la similitud entre nosotros. No competimos. Funcionamos a modo de vasos comunicantes de diferentes saberes ultraespecializados», señala Enric Cucurella, de Alpha Decay. «Aportamos frescura, rigor en la selección y desafío a la censura del mercado», añade.
En el origen de sus aventuras siempre hay una inquietud de tipo cultural, torneada después por el mercado, del que son dependientes. «Veíamos que algunos autores de aquí no podían publicar», comenta Alejandro Oviedo, de la bilbaína Elea. A Santiago Tobón, de Sextopiso, que publica a autores como Enrique Vila-Matas y George Orwell, las incomodidades de trabajar desde México, donde comenzó a editar en 2002, le ha llevado a abrir en Madrid. Para otros como Olga Sala, de Melusina, una editorial que ha publicado ensayos y libros de viajes, entre otros géneros, era «la oportunidad de llegar al fondo de los temas». Y, como reconoce Juan Casamayor, de Páginas de Espuma, «es la posibilidad de vivir de lo que nos gusta. La vida y el trabajo de un editor independiente están íntimamente ligados, son las dos orillas de un río».
Los adelantos técnicos y la reducción de costes están permitiendo un relevo generacional en un sector con pocos cambios desde su expansión en los 60, época donde el libro era una herramienta de resistencia. Aunque en ocasiones les suceda como a Sísifo. Viven vigilando la aparición de nuevos escritores, leen sus originales, los miman, corrigen y publican. Se encargan de la promoción y, «ley de vida», cuando son conocidos aparece una gran editorial y «no podemos competir económicamente», relata Olga Sala. «Pero la satisfacción del trabajo no te la quita nadie».
Sobre Indiana Jones
Alejandro Oviedo coincide con ella: «El momento más bonito es ver la cara del escritor que publica por primera vez». Sin embargo, no todos se resignan. Juan Casamayor, sabe que «sólo puedes cabrearte muchísimo y seguir trabajando». Pero en su editorial, especializada en cuentos, saca partido de la falta de atención de los grandes hacia a este género. «Se nos ofrecen autores importantes porque sus editores habituales opinan que el cuento es un descanso de los novelistas», asegura.
Él está convencido que una buena relación con el autor es fundamental para evitar la fuga. En cualquier caso que un escritor fiche por una compañía más grande no «debe considerarse como una traición», apostilla Enric Cucurella.
La Feria del Libro de Bilbao rinde con esta exposición un merecido homenaje a estos jóvenes editores que, junto a Libros del Asteroide, Minúscula, El Funambulista, Asteberri, Saure, Bassarai (que celebra su décimo aniversario) y Periférica, enriquecen el panorama literario del país. «España cada vez lee más, el problema está en saber qué leemos», señala Juan Casamayor, que acaba de editar una biografía sobre Indiana Jones y un libro de Care Santos.