El Correo Digital
Jueves, 1 de junio de 2006
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LA RIOJA
EVA EUGENIO, JUGADORA DEL VOLEY HARO
«La clave de nuestro equipo es que somos un grupo unido»
La jugadora jarrera sigue creciendo al mismo tiempo que el proyecto del Voley Haro, en el que se integró desde que formaba como cadete en el club Ciamar
«La clave de nuestro equipo es que somos un grupo unido»
ILUSIÓN. Eva Eugenio se siente parte del proyecto. / R. SOLANO
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Vidas paralelas. Eva Eugenio ha crecido, desde los quince años, a la misma velocidad del Vinos Buenaventura. Se integró en la base del club, aún en proceso de formación desde la base del Ciamar, como cadete. Y once años después ha visto culminada su trayectoria deportiva rozando el ascenso a Superliga, donde habría culminado un periplo que se ha consolidado peldaño a peldaño. La única jugadora de casa que sobrevive al proyecto del Voley Haro hace repaso, a sus 26 años de edad y desde sus 176 centímetros de altura, de una campaña histórica que obliga a mejorar rendimientos. Es la esclavitud del triunfo.

-Aunque la gloria es efímera. El éxito de la temporada parece ya olvidado.

-De verdad que sí. Es algo que te mantiene vivo mientras estás en ella, con la ilusión de llegar a la fase, de hacerlo bien. Pero, una vez que se pasa, sobre todo habiéndolo hecho bien, es algo que queda atrás

-Han firmado una campaña rutilante. Pero para usted tiene que resultar algo especial. Usted conoció este proyecto desde que nació.

-Desde cadete. Hay, en todo caso, más gente que sigue en él. Poca porque es complicado. Nunca crees que puedes llegar aquí, ni siquiera te lo planteas, pero pasar de cadete a juvenil, luego a senior e ir ascendiendo para llegar hasta aquí, es realmente bonito.

-Tengo entendido que es la única que sobrevive a aquella aventura.

-Ahora mismo sí. Inés (Bocanegra) también lleva desde pequeñita en el club, aunque se incorporó un poco más tarde. De las que empezamos... Sí, posiblemente sea la única que queda. El resto lo tuvo que dejar por motivos de trabajo, de estudios, de muchas cosas.

-Y siendo fiel reflejo de la historia del club, ¿cree que esa circunstancia beneficia o perjudica?

-No me considero maltratada, de ninguna manera. Pero tampoco creo que reciba un trato especial por ser de Haro. Las personas más cercanas valoran lo que hacemos la gente de casa por lo que supone compaginar el deporte con el trabajo y los estudios. El resto ve el equipo en general, las estrellas que vienen de fuera. Pero no me siento infravalorada.

-Pero para que existan las estrellas, hay gente que debe realizar el trabajo menos espectacular. En su caso, por ejemplo, cerrar el paso por zona tres.

-La clave del equipo es que somos un grupo unido. Alguna puede resultar más espectacular que el resto, pero somoa un conjunto. La labor de una colocadora, de cara al público, no resulta llamativa, pero es determinante.

El valor del grupo

-¿Tan buen ambiente se respira en el vestuario?

-Cuando se ganan los partidos y todo va bien, es más fácil que todo vaya fenomenal. Pero en nuestro caso es cierto. Hemos encajado a la perfección. La gente que ha venido de fuera se ha adaptado muy bien, no ha habido mayor problema que los típicos roces de entrenamiento que hay en todos los equipos... Nos llevamos bien dentro y fuera, y eso se ha notado en los partidos.

-La relación del equipo se puso a prueba con la muerte de Lorena; pasaron momentos duros.

-Sí. Pasó lo que nadie espera nunca que pase. Nos dimos cuenta de que teníamos que salir adelante todos juntos porque, a nivel individual, iba a ser imposible de superar. Y lo conseguimos cuando nadie pensaba que lo fuésemos a lograr.

-Ascensos, mejora de rendimiento, aumento de objetivos. Crece, año tras año, su propio nivel de exigencia. ¿Hasta qué punto va a entender la gente que no va a resultar sencillo estar ahí de nuevo?

-No sé. Ha salido una temporada redonda, pero ha constado muchísimo. No hemos dejado de entrenar ni un día, todos los partidos han sido muy disputados, nunca se ha ganado bajando los brazos sino luchando muchísimo... Cada año se nos exige un poco más. Incluso nosotras mismas nos exigimos más. Pero es necesario que la gente tenga clara una cosa: que la base del equipo es humilde. No sé hasta dónde podremos llegar.



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