Más de 15.000 familias de turistas extranjeras han sido estafadas en los últimos cinco años por la que podría ser la mayor red de fraude de multipropiedad de Europa, según sospecha la Policía. La trama ya ha sido desmantelada y ocho de sus responsables detenidos, entre ellos los dos supuestos 'cerebros': el ciudadano sudafricano Willem Marthinus P. y el británico Malcom David K., de 58 y 32 años, respectivamente. Todos han quedado en libertad con cargos tras declarar ante el juez. Según cálculos provisionales, el beneficio obtenido por la red superaría los 18 millones de euros.
La 'operación Trafalgar' puede haber acabado con el grupo responsable del 90% de este tipo de estafas en la reventa de propiedades a tiempo compartido en la costa andaluza. Las localidades de Mijas, Coín y Fuengirola se convirtieron en el año 2000 en sus centros de operaciones, con una tupida red de al menos 300 sociedades instrumentales. Los detenidos, con edades comprendidas entre los 40 y 50 años, son de nacionalidad británica, sudafricana, belga y noruega.
La práctica más habitual era vender un mismo producto vacacional a diferentes personas, pese a no disponer de él. Otras veces lograban un doble beneficio, al revender las semanas compartidas a más de una familia, de modo que recibían una comisión del comprador y otra del vendedor.
Actuación teatral
También llegaban a pedir a sus víctimas, en su mayoría naturales del Reino Unido y Alemania, una transferencia para asumir supuestos gastos, dinero que era reenviado a 'paraísos' fiscales.
Cuando detectaban el timo, los detenidos se mostraban tan sorprendidos como los afectados y alegaban que el fraude era obra de otras empresas. Con una actuación casi teatral, lograban convencer a sus clientes de que lo más conveniente era emprender juntos las reclamaciones legales correspondientes. Para ello, les ofrecían los servicios de despachos ficticios de abogados. Después les volvían a solicitar un nuevo pago como adelanto para cubrir los gastos de esas denuncias inexistentes. Con este montaje lograban retrasar durante años el descubrimiento del fraude y, por tanto, también la acción policial.