«Hagan ustedes las leyes y déjenme a mí hacer los reglamentos». La sentencia atribuida al conde de Romanones fue parafraseada ayer por el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Juan Antonio Martínez Camino, a la hora de evidenciar las posibilidades de que gozan los obispos para negociar las cuestiones esenciales sobre la asignatura de religión y los profesores que la impartirán una vez entre en vigor la controvertida Ley Orgánica de Educación. Admitió el portavoz de los prelados que «ojalá pudiéramos derogar la LOE», pero, habida cuenta de la imposibilidad, hay que centrarse en «sacar lo mejor posible»; entre otras cosas, porque «no hay más remedio».