Los papeles por el suelo, el olor nauseabundo y las papeleras a rebosar empiezan a disparar las quejas de los usuarios de varias instalaciones municipales, pero la huelga que mantienen las 330 personas que limpian buena parte de estos edificios aún no tiene fecha de conclusión. Todo lo contrario. La reunión celebrada ayer entre los responsables del Ayuntamiento y el comité de empresa concluyó sin acuerdos y con duras acusaciones cruzadas. Hoy se cumple el décimo día de huelga y los sindicatos ya anuncian una nueva medida que recrudecerá el conflicto: las 55 trabajadoras que limpian la residencia San Prudencio y el albergue municipal «se unirán» a las protestas desde el lunes. Estos dos complejos pasarán a formar parte de la lista de 140 instalaciones que se ven afectadas por el conflicto, entre ellas las oficinas del Ayuntamiento, las guarderías, los colegios, el Teatro Principal -donde ayer se cerraron todos los baños por insalubridad- o los polideportivos de Ariznabarra -con 6 aseos y 4 vestuarios precintados-, Aranalde y Abetxuko. Dicho de otra forma, la basura emerge por momentos y la solución parece lejana.