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Miércoles, 24 de mayo de 2006
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SOCIEDAD
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La mitad de las afectadas por osteoporosis deja el tratamiento durante el primer año
Ataca a una de cada tres menopáusicas y causa 25.000 fracturas anuales en España La terapia, de al menos 24 meses de duración, reduce un 60% el riesgo de roturas
La osteoporosis es una auténtica 'plaga silenciosa' que afecta a un tercio de las mujeres postmenopáusicas y que cuesta más días de hospitalización a las mayores de 45 años que otros problemas de salud tan serios como la diabetes, el ataque cardiaco o el cáncer de mama. Esta enfermedad, caracterizada por una densidad reducida de los huesos que facilita su fractura, se puede diagnosticar con una prueba sencilla y dispone de tratamientos eficaces que reducen hasta un 60% tal peligro, pero arrastra un pesado lastre: la mitad de las pacientes deja la terapia al cabo de un año, lo que relanza el riesgo de rotura de vértebras, cadera y muñeca.

Para alertar contra esta inquietante realidad (España registra 25.000 fracturas al año y Europa sumó 3,79 millones en 2000), la Fundación Internacional de la Osteoporosis (FIO) ha lanzado desde Viena una campaña contra el incumplimiento terapéutico. Para esa organización no gubernamental, que integra a 172 asociaciones de 85 países y regiones, el mensaje clave es que «las fracturas se pueden prevenir, pero sólo si se cumple el tratamiento». Como recalcó en la capital austríaca el epidemiólogo belga Jean-Yves Reginster, «el mejor medicamento no funciona si la paciente no lo toma». Y en el caso de la osteoporosis, tampoco lo hace «si no toma la medicación durante el tiempo suficiente para garantizar su efecto preventivo».

Beneficio silencioso

A juicio de los especialistas, ese «tiempo suficiente» no baja de dos años. Pero la realidad se queda peligrosamente corta: a los seis meses, más de la quinta parte ha dejado el tratamiento; después de un año, el abandono llega a la mitad; y al cabo de dos años, apenas lo cumple uno de cada cuatro. Esta circunstancia llevó a Reginster a denunciar la «falta de conciencia» sobre la gravedad del problema, que tiene que ver con la tardía definición de la enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (1995) y, sobre todo, con la escasa inversión de los Gobiernos en prevención y tratamientos.

De cara a las personas con osteoporosis (también afecta a uno de cada cinco hombres mayores de 50 años), el gran consejo científico a favor del cumplimiento terapéutico es positivo: «El beneficio del tratamiento es tan silencioso como la enfermedad». Lo mismo que la densidad y calidad del hueso van retrocediendo sin avisar hasta que la patología da la cara con la primera fractura, en el plano preventivo sucede lo mismo: sin hacerse notar, los fármacos detienen o hacen más lento aquel proceso degenerativo, hasta reducir un 65% las roturas de vértebras y un 53% el resto. También ayudarán algunos cambios en el estilo de vida, como el ejercicio físico adecuado, los suplementos de calcio y vitamina D, una dieta con suficientes proteínas, no fumar, beber con moderación y evitar la delgadez excesiva.

Alto precio

La densitometría ósea, una sencilla prueba con dosis bajas de rayos X que mide el contenido de calcio del hueso, se encargará de reflejar esa mejora que la paciente no nota. En cambio, lo que sí se ven son las consecuencias del incumplimiento terapéutico, que, como remarca la FIO, se traduce en un mayor riesgo de rotura ósea y, una vez producida la primera, en una auténtica «cascada de fracturas». Las personas entre 50 y 54 años que han visto quebradas sus vértebras tienen entre un 30% y 50% más posibilidades de sufrir otra rotura en seis meses. Y en el caso de las fracturas de cadera, sobre todo cuando la edad es muy avanzada, el peligro es aún mayor: entre un 25% y un 30% de pacientes fallece antes de un año. De hecho, el riesgo femenino de morir por complicaciones de ese tipo de fractura es el mismo que para el cáncer de mama.

Las estadísticas no dejan lugar a dudas sobre el alto precio de la osteoporosis. En Europa, los citados 3,79 millones de roturas óseas en 2000 tuvieron unos costes sanitarios directos de 4.800 millones de euros, que se estiraron hasta 13.700 millones con los costes indirectos por horas laborables perdidas y cuidados en el hogar. Las 25.000 fracturas anuales en España conllevan una factura directa de 126 millones de euros e indirecta de 420 millones.

En cuanto a previsiones, los cálculos para 2050 apuntan a un presupuesto mundial de al menos 106.000 millones de euros, que reflejará un espectacular aumento de la enfermedad en Asia, donde se dará la mitad de los seis millones de fracturas de cadera que se estiman para dentro de medio siglo.



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