Un español que sea representativo de la media tiene hoy una renta bruta disponible de casi 12.000 euros anuales. Eso le convierte en afortunado: son pocos los países del mundo donde superan esa suma. Pero, así y todo, debería estar 16 meses largos sin consumir absolutamente nada para pagar la deuda que tiene contraída: 16.300 euros. Es la consecuencia del frenético endeudamiento emprendido por las familias para financiar unas viviendas cada vez más caras y un mayor consumo en general. La renta per capita crece lentamente, pero la deuda se dispara: ese español medio debe hoy a las entidades financieras el doble que hace cinco años. Y, según los expertos, estamos aún lejos de haber tocado techo.