Osakidetza y los sindicatos llevan mucho tiempo instalados en el desencuentro, así que evidentemente no iban a ponerse de acuerdo sobre los datos de seguimiento de una movilización. La huelga de ayer -primera de las cuatro jornadas convocadas por ELA, SATSE y ESK, que además coincidía con la llamada al paro de LAB y CC OO- volvió a dejar clara la distancia que separa a ambas partes, cuyas valoraciones parecían referirse a realidades distintas. Los responsables del Servicio Vasco de Sanidad hablaron de una incidencia «escasa», mientras que las agrupaciones de trabajadores se felicitaron por el «rotundo éxito». En cualquier caso, un recorrido por ambulatorios y hospitales servía para comprobar que la mayoría de los establecimientos sanitarios distaban de estar «cerrados», al revés de lo que pronosticaban -con la lógica exaltación- los carteles de la huelga.
Mientras que Osakidetza cifró el seguimiento en el 10,91% de la plantilla, los sindicatos elevaron esta proporción por encima del 80%, aunque hay que resaltar que unos cuentan los servicios mínimos como trabajadores y los otros, como huelguistas. La organización, en su balance oficial, destacó que los servicios atendidos fueron «prácticamente los habituales de una jornada ordinaria», con una incidencia muy desigual según comarcas y tipos de establecimiento. El director de Recursos Humanos, José Andrés Blasco, aseguró que sus cifras son «reales y contrastadas», hasta el punto de que se trata de las utilizadas para descontar la jornada de la nómina de los huelguistas.
Según estas tablas, de los 14.775 trabajadores del turno matinal, faltaron a sus puestos 1.612, el 10,91%. La proporción fue muy superior en los centros de atención primaria, donde alcanzó el 25%, e inferior en los hospitales, donde se quedó en el 6,62%. Por territorios, Guipúzcoa fue escenario del mayor éxito de la movilización (la secundó el 14% del personal), seguida por Vizcaya (9,78%, con especial repercusión en el Duranguesado) y Álava (9,08%). Frente a un 9,5% de huelguistas en el hospital de Txagorritxu, los responsables de Osakidetza puntualizaron que en Cruces hubo un 5,4% y en Donostia, un 3,7%, aunque admitieron que sólo 79 de los 102 quirófanos de la red funcionaron «con normalidad». De este balance extrajeron la conclusión de que los trabajadores «no comparten las apreciaciones sindicales», por lo que se trata de una «huelga injustificada».
Acusan a Inclán
Al resumen de la jornada que hicieron los sindicatos sólo le falta estar escrito en otro idioma, porque prácticamente no presenta puntos de coincidencia con el oficial. ELA, SATSE y ESK cuantificaron el seguimiento en un 85% en los centros de atención primaria y un 80% en los hospitales, pese a acusar a Osakidetza de «sustituir» a trabajadores huelguistas «doblando al personal de servicios mínimos e incluso llamando a personal que se encontraba de libranza». Por territorios, los sindicatos calcularon un seguimiento del 70-76% en Vizcaya (la primera cifra se refiere a ambulatorios y la segunda, a hospitales), del 80-70% en Guipúzcoa y del 60-79% en Álava. Estos sindicatos llegaron a hablar de «paralización» de los servicios y acusaron al consejero, Gabriel Inclán, de «haber sido incapaz de afrontar el conflicto y mucho menos de resolverlo».
En la concentración celebrada ante el hospital de Cruces, ELA, SATSE y ESK pidieron disculpas a los ciudadanos por las molestias causadas por la movilización e interpretaron la jornada como «un punto de inflexión en la Sanidad». La portavoz de ELA, Izaskun Garikano, juzgó que los resultados fueron «mejores» que en el paro celebrado el 8 de abril del año pasado: «Hemos debido de batir todos los records, porque entonces Osakidetza reconoció un 6,7% y ahora ha subido a más del 10», ironizó, además de destacar que la sensación de relativa normalidad se puede deber en parte a que «en muchos sitios, no había usuarios». A esto se añade la circunstancia de que los colectivos más implicados en la movilización han sido enfermeras, auxiliares y celadores, cuando «el paro de los médicos es mucho más visual, porque cierra la consulta».
Quirófanos cerrados
Entre los servicios afectados, los convocantes de la protesta conjunta mencionaron la suspensión de 23 intervenciones en Cruces, el recorte de actividad de los quirófanos -afirman que cesó en el 80% de los de Galdakao, el 70% de Txagorritxu, la mayoría de los de Donostia y todos los de Santiago- y el cierre de decenas de centros de salud para todas las atenciones que no fuesen de urgencia.
Los dos sindicatos que llamaban al paro por libre, LAB y Comisiones Obreras, también concluyeron la jornada con buen sabor de boca. La central abertzale estimó un seguimiento del 80% y consideró que «Osakidetza debe tomar nota y sentarse a negociar», si bien anunció que no convocará paros la semana que viene porque «la huelga es un instrumento que hay que medir».
Por su parte, la portavoz de CC OO Pilar Ortega habló de un 85% de seguimiento en la atención primaria, donde los trabajadores están «especialmente quemados», e instó a Osakidetza a «recapacitar y concretar sin más dilación sus intenciones para corregir los importantes déficits». Una de las razones del mayor seguimiento en Guipúzcoa fue el respaldo de la Asamblea de Médicos de Atención Primaria, que hizo su propia valoración del paro, «prácticamente total» en los centros de salud de la provincia: «Es preciso acabar con la desatención que tradicionalmente sufre la atención primaria», concluyeron.
Pese a la radical discrepancia con los sindicatos, los responsables de Osakidetza dejaron traslucir en su rueda de prensa cierto tono conciliador. Frente al conflicto y el desencuentro actuales, apostaron por «transmitir la imagen real» del sistema: «Necesitamos tranquilidad», afirmó José Andrés Blasco.