Un repleto San Mamés acoge esta noche el último episodio de una temporada que debe conducir a la reflexión. Desde el arranque de la competición, allá por el mes de agosto, el sufrimiento y la angustia han acompañado a jugadores, cuerpo técnico, directiva y aficionados, que sienten al Athletic como algo propio. Todos han vivido un continuo tormento que tiene que servir para descubrir las raíces de este pésimo ejercicio con el objetivo de erradicarlas de la centenaria historia del club vizcaíno. Es decir, que no se repita la incertidumbre que ha dominado la campaña que hoy se cierra ante un Barcelona sin doce internacionales y recién proclamado campeón de la Champions League en París.
Ya han pasado dos semanas desde que el grupo rojiblanco certificó la permanencia en Primera gracias a su triunfo en Riazor. Un periodo de tiempo más que suficiente que ha tenido que ser aprovechado por todos los componentes de la masa social del Athletic para sacar sus propias conclusiones sobre lo que ha pasado esta temporada. A priori, la incertidumbre domina la respuesta que tendrá hoy el público de 'La Catedral'. En Ibaigane no ocultan que existe un cierto temor a que la hinchada, que no ha dado la espalda al equipo ni en los peores momentos, pueda mostrar su malestar por lo ocurrido en esta temporada excesivamente dura.
Durante estos últimos quince días, los futbolistas del Athletic que han comparecido antes los medios han aceptado que los aficionados pueden recibirles con «pitos» por los malos resultados cosechados. «Si ésa es la actitud del público lo entenderíamos», expuso el pasado jueves Andoni Iraola, en sintonía con lo dicho por sus compañeros de vestuario en las jornadas previas.
Animar y aplaudir
Ayer, Javier Clemente también aseguró que «aceptaría» todo lo que hagan los cerca de 38.000 espectadores que llenen San Mamés -ayer se colgó el cartel de 'no hay billetes'-. Otra cosa, no obstante, es la actitud que el entrenador rojiblanco tomaría en su condición de socio del club bilbaíno. «Si estuviera en la tribuna mi comportamiento sería de animar, de aplaudir y decir 'venga chavales, olvidaros de este año que ha sido una cruz y a ver si el año que viene venís con la mente clara después de las vacaciones'», observó el técnico de Barakaldo.
En su opinión, la afición no puede reprochar nada a sus pupilos porque lo han dado todo sobre el terreno de juego para salvar la temporada más aciaga que ha vivido el Athletic en sus 108 años de trayectoria. «No creo que les vayan a reñir porque es que no hemos dado más de sí. Pero no porque no nos hayamos esforzado. Nos hemos matado cada domingo. Eso lo sabe el público porque, si no, no hubiéramos salido», reivindicó Clemente.
Sin embargo, en un intento por proteger a sus jugadores y quizá a sí mismo, el preparador aseguró que no es aconsejable despedir esta temporada con una atmósfera de crispación: «La despedida del año tiene que dejar un sabor magnífico. Hay que dejar un ambiente agradable», recomendó.
«Nada negativo»
Cuestionado acerca de que las reacciones críticas se dirijan hacia el palco y la junta directiva, Clemente aseguró que «como socio» nunca hablaría mal del Athletic. «En público jamás diría nada negativo del club, y eso también tiene que ver con el presidente», afirmó el técnico, que desveló que no lo haría «salvo en temas muy puntuales», sin aclarar cuáles serían estos asuntos sobre los que realizaría una reprobación.
Con todo, Clemente consideró que el público que acuda a 'La Catedral' es «el rey en esta película». Y abogó una vez más por hacer borrón y cuenta nueva en lugar de cargar las tintas contra la directiva, los jugadores y el cuerpo técnico. «Sin duda, todo el mundo sabe en qué se ha equivocado. Lo sabemos», justificó el baracaldés. De esta manera, después de casi nueves meses de un temor constante y con el peligro del descenso como azote habitual, San Mamés dará su opinión en el primer partido relajado después de la salvación.