El juicio con jurado contra el vitoriano que, en la noche del 4 de agosto de 2004, mató a golpes a su hijo de 3 años en una vivienda de la calle Campo de los Palacios, en Adurza, se inició ayer en la Audiencia Provincial con una gran sorpresa. Las dos acusaciones -el Ministerio Fiscal y la asociación Clara Campoamor- y la defensa anunciaron que acababan de pactar una pena de 18 años de cárcel para el imputado, Pablo C.C., de 33 años. Las tres partes consideran que cometió un delito de «asesinato con alevosía y ensañamiento» y la agravante de parentesco, pero entienden también que se le debe aplicar la «atenuante muy cualificada de toxicomanía», ya que el inculpado comenzó a consumir droga a los 12 años y el día del crimen se inyectó cocaína. Una circunstancia que, unida a su personalidad inestable, «disminuyó» su capacidad y, por tanto, su responsabilidad penal.