La futura red ferroviaria de alta velocidad en el País Vasco es una incógnita. Se sabe que los convoyes unirán las tres capitales en tan sólo media hora, que circularán a 230 kilómetros por hora, que la actual y vetusta conexión con Madrid pasará de seis a dos horas y media, que su presupuesto superará los 4.100 millones de euros o que el Gobierno vasco ya ha recibido el plácet del Ministerio de Fomento para dirigir y acometer el tramo guipuzcoano. Todo perfecto. Ahora sólo queda que el proyecto de mayor envergadura realizado jamás en Euskadi sea una realidad. Tiempo al tiempo. Su puesta en marcha no se prevé hasta dentro de cuatro años.
Cuando queda todo por hacer, los datos no pasan de ser estimaciones, aunque no por ello dejan de reflejar un horizonte que a priori redundará en la calidad de vía de miles de trabajadores vascos. Sólo en Euskadi, el Departamento de Infraestructuras y Transportes prevé que 11.655 usuarios se trasladen cada día entre las capitales. Un 60% de estos potenciales viajeros se desplaza ahora en su vehículo privado, mientras que los 4.600 restantes lo hacen en autobús.
Todo esto sin contar la conexión con Madrid. Aunque el Gobierno vasco no tiene una estimación concreta de los viajeros que se trasladaran a diario desde Euskadi, lo que sí parece claro es que pasarán del millar. En la actualidad, unas 5.000 personas utilizan cada día el transporte público entre el País Vasco y Madrid, o viceversa.
La palma se la lleva el avión, al copar más de la mitad. Además de los casi 1.400 pasajeros de autobús, llama la atención cómo menos de un 10% lo hace ahora tren. Y es que, si en avión se tarda menos de dos horas y en autocar algo más de cuatro, por ferrocarril la duración se dispara hasta casi las seis horas, algo inaudito.
Lo que sí se conocen son los porcentajes de procedencia de los potenciales usuarios para los destinos fuera de la comunidad. Así, el 61% se traslada ahora en coche, el 19% va en autobús, el 11%, en avión y el 9% lo hace en tren.
Binomio duración-precio
Con la llegada del tren de alta velocidad, el usuario se beneficiará de una ingente oferta pública de transporte. En la actualidad, 25.000 personas se desplazan a diario entre las capitales. El 95% por motivos de estudios o trabajo. De los 11.655 potenciales usuarios de la 'Y', 5.465 viajarán entre Bilbao y Vitoria, 3.725 entre Bilbao y San Sebastián, mientras que 2.465 lo harán entre Vitoria y la capital guipuzcoana.
Por ello, los que saldrán peor parados serán las empresas de autobuses. Si los cálculos se cumplen, sólo en Euskadi perderán más de 4.000 usuarios al día.
Los tiempos de viaje están de parte de la alta velocidad. Sin embargo, hay que añadir variables 'negativas' como puede ser el precio del billete, las frecuencias o la comodidad del coche para que el usuario se desplace en el lugar de destino. Las empresas consultadas apuntan al precio como el factor que decantará la competitividad. «Dependerá de las subvenciones públicas para abaratar el billete. No pueden permitirse construir una infraestructura millonaria en la que no vaya nadie», señalan.
Respecto al avión, la afección, a primera vista, será bastante menor. La duración del viaje es una ventaja, aunque el tiempo perdido en el traslado a los aeropuertos, la facturación y el embarque juegan en contra. Además, el tren dejará al pasajero en el centro neurálgico de la ciudad de destino. Desde la terminal vizcaína, por ejemplo, parten cada día más de una veintena de aviones con destino a Madrid.
Un portavoz de Iberia aseguró que carecen de estudios de impacto y que es demasiado prematuro aventurar si se llevará a cabo un reducción en la oferta. En este sentido, Jon Gangoiti, director de la sociedad promocional Bilbao Air, barruntó que los destinos relativamente cortos -como entre Loiu y Madrid- se verán seriamente afectados por el trazado ferroviario. No obstante, las consecuencias en los viajes a Barcelona o Sevilla serán «mínimas».
Sea como fuere, la nueva red de alta velocidad va a originar una nueva demanda de ocio para viajar a otras capitales españolas -como desplazamientos de fin de semana- que antes no existían por el alto coste del avión y los mayores tiempos de viaje que tiene el autobús o el coche. Eso sí, respecto a los desplazamientos dentro de la comunidad, la consejera de Transportes lo tiene claro: «No se sustituye nada, lo que se hace es incrementar la oferta de transporte público para quitar vehículos de la carretera, reducir las emisiones y mejorar la calidad de vida de los vascos».