El mar se habrá comido en 2050 una media de quince metros de cada playa del Cantábrico, según el informe sobre 'El impacto del cambio climático en las zonas costeras' que presentó ayer en San Sebastián Raúl Medina, investigador de la Universidad de Cantabria (UC) y director del trabajo. Sin la intervención del hombre, muchos de los arenales que este verano se llenarán de bañistas desaparecerían dentro de cincuenta años y otros se verían reducidos a la mínima expresión; pero eso, gracias a los vertidos de arena, no ocurrirá.