El presidente de la Caja Vital, Gregorio Rojo, aseguró ayer que el proceso de integración de las cajas de ahorros vascas en el futuro deberá ser «retomado por los partidos políticos, y no por los presidentes de las entidades, como ocurrió hace un año». Pero a su juicio habrá que esperar a que avance antes el proceso de normalización del país y abordarlo «desde el consenso del arco político», explicó en declaraciones a la cadena radiofónica SER.
Rojo admitió que el proyecto es «atractivo en una situación de normalidad ciudadana, que todavía no se cumple», puntualizó. Tras recomendar «prudencia» a la hora de analizar la situación abierta tras el alto el fuego de ETA, reconoció sentirse, sin embargo, «optimista».
Otro clima
El máximo mandatario de la Vital afirma, desde esta perspectiva, que el momento actual «nada tiene que ver con el de hace un año», cuando se prodigaba la «extorsión empresarios, a ciudadanos y a cargos electos». Rojo admite que en ese contexto «no era cómodo para algunos partidos hablar de estos temas».
El presidente de la caja alavesa mostró su esperanza, en cambio, en que en un futuro próximo «podamos todos mirarnos a los ojos sin buscar réditos políticos, que no hacen más que llevarnos al fracaso» del desarrollo del país. Además, Rojo preconiza hablar de «integración» de las cajas y «no de fusión, porque estaríamos hablando de igual a igual».
El proceso de convergencia de las tres cajas vascas -la Vital alavesa, la BBK vizcaína y la Kutxa guipuzcoana- había sido planteado por los presidentes de las tres entidades en otoño del pasado año.
La iniciativa encontró, sin embargo, la oposición frontal del PP, que se reflejó con particular crudeza en Álava a través de la Diputación foral y del Ayuntamiento de Vitoria y el nacimiento de una plataforma ciudadana. El PSE prefirió entonces dar marcha atrás «porque no se daba el consenso necesario».