El oficio tiene a veces sus pequeñas satisfacciones. Como entrar en el ascensor que lleva a los camerinos del Palacio Euskalduna, apretar el indicador del primer piso y escuchar, al abrirse la puerta, a María Bayo practicando escalas en el vestíbulo. Un torrente de voz cristalina lo inunda todo y rebasa las puertas blindadas de las estancias. La entrevista con la soprano navarra tiene lugar en su camerino, desde el que se ve la Ría acharolada y la grúa 'Carola'. La artista se sienta en un diván de cuero negro. En su mesa de trabajo, un piano eléctrico de bolsillo para entonar pasajes de su Antonia, el personaje que encarna en 'Los cuentos de Hoffmann', la ópera de Jacques Offenbach que se representa a partir del sábado en Bilbao. En el colgador, una modista deja el vestido amarillo, listo para las pruebas, que usará la soprano en escena.