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Las esperanzas de paz en Euskadi marcan un Primero de Mayo de bajo perfil reivindicativo
La confianza en una pronta desaparición del terrorismo se convierte en el eje de las movilizaciones de la Fiesta del Trabajo Los sindicatos dicen que la reforma laboral favorecerá el empleo estable
Las esperanzas de paz en Euskadi marcan un Primero de Mayo de bajo perfil reivindicativo
A PLENO SOL. Un inmigrante, en la manifestación de CC OO y UGT en El Ejido (Almería). / REUTERS
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El entendimiento entre los sindicatos mayoritarios, el Gobierno y la patronal para la reforma del mercado laboral, que será firmada la próxima semana, frenó el espíritu reivindicativo del Primero de Mayo. La jornada de movilizaciones organizadas en toda España estuvo marcada por la esperanza de paz que ha suscitado el alto el fuego permanente de ETA. La exigencia de que el terrorismo desaparezca de una vez por todas, envuelta en palabras cargadas de ilusión, pero también de cautela, impregnó los mensajes de las centrales. Los secretarios generales de CC OO y UGT confiaron en que ese escenario se convierta «pronto» en una realidad, tras la manifestación conjunta que sus organizaciones celebraron en Madrid. En sus alocuciones, José María Fidalgo y Cándido Méndez hicieron hincapié en la necesidad de mejorar la calidad del empleo; un objetivo en el que, a su juicio, permitirá avanzar el acuerdo que han cerrado con el Ejecutivo y los empresarios.

La paz es un ferviente deseo «bien fuerte» de los trabajadores, que han luchado por ella y han transmitido hace tiempo a ETA, que no va a imponer sus designios» a través de las armas, proclamó el líder de CC OO, quien invitó a afrontar el proceso con esperanza y precaución. Fidalgo pidió el final de la banda terrorista «sin más concesiones que las que permita la democracia»; y se congratuló de que «haya sido vencida y rendida» gracias a la unidad de los partidos y de la sociedad civil, a la dignidad de las víctimas y a la actuación de las Fuerzas de Seguridad del Estado. En una línea similar, el máximo responsable de UGT hizo votos por que el cese de la violencia sea definitivo y el terrorismo pase a pertenecer al pasado, «a un pasado terrible y que hay que superar cuanto antes». Ambos dirigentes expresaron su confianza en las gestiones del Gobierno y de las instituciones en ese terreno.

SImilar asistencia

La marcha de Madrid transcurrió sin incidentes y a ritmo de paseo. El trayecto fue más corto que el de años anteriores, ya que los manifestantes no pudieron llegar a la Puerta del Sol por las obras que ejecuta el Ayuntamiento. La pancarta de cabeza, en la que se leía «Por la paz: empleo estable en igualdad», permaneció en un lugar intermedio durante casi todo el recorrido.

Por delante se colocaron los representantes del pueblo kurdo, que reclamaron libertad; trabajadores de diversas empresas con conflictos laborales y los demandantes de una ley que regule las prejubilaciones. Méndez y Fidalgo caminaron junto al secretario de Organización del PSOE, José Blanco; y al coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, entre otros asistentes al acto. Más atrás se situó el comité intercentros de RTVE, en defensa de una radio y televisión públicas.

El buen tiempo y el largo 'puente' -hoy también es fiesta en la Comunidad de Madrid- no jugaron en contra de la asistencia. El número de participantes fue similar al del pasado año. Los convocantes lo cifraron en 60.000, muy por encima de los 25.000 que reconocieron en la última edición. La Policía Municipal rehusó pronunciarse al respecto, aunque algunos de sus miembros, de forma extraoficial, situó la concurrencia en unas 6.000 personas.

A diferencia de otras conmemoraciones de la Fiesta del Trabajo, el acto careció de entusiasmo reivindicativo. Las charangas y zancudos no aparecieron. A cambio, un anciano con su armónica entonó varias veces 'La Internacional'. No se escucharon críticas ni hubo cánticos contra el Gobierno ni contra los empresarios. Ningún aplauso interrumpió las intervenciones de Méndez y Fidalgo.

Los discursos de ambos dirigentes sindicales estuvieron cargados de notas nostálgicas. Los dos recordaron que hace 120 años comenzaron las demandas que terminarían conmemorando la Fiesta del Trabajo el 1 de mayo; que hace 75 se inició la Segundo República; y que se cumplen 70 años del golpe de Estado del general Franco y 25 de la primera muerte por el aceite de colza.

Empleo estable

Al referirse a los grandes retos del presente, insistieron en la necesidad de reforzar el empleo estable, ya que, a su juicio, la competitividad del aparato productivo español se ve seriamente dañada por el alto grado de trabajo temporal (33,3%). También abogaron por adoptar medidas urgentes que permitan reducir la siniestralidad laboral, y emplazaron a las administraciones a apostar por otra senda de crecimiento económico. «No hay que condenar a los jóvenes a ver cómo su nivel de vida puede ser peor que el de sus padres», proclamó Fidalgo, quien criticó que, pese a los 10 años de vida de la Ley de Seguridad Laboral, la norma «no ha entrado en las empresas». Por ello, pidió «responsabilidad penal» para los empresarios que por falta de medidas mandan a sus trabajadores a la muerte.

Los secretarios generales de CC OO y UGT confiaron en que el acuerdo que, a falta de mínimos 'flecos', han alcanzado con el Gobierno y la patronal para reformar el mercado laboral se traduzca en avances en ambos terrenos.



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