La Gran Vía de Bilbao fue testigo también ayer de la celebración de la Fiesta del Trabajo por las centrales sindicales minoritarias vascas, que se ubicaron entre la manifestación de CC OO y UGT, que abrió la marcha, y la de ELA, que la cerró.
El sindicato USO, que este Primero de Mayo ha defendido la necesidad de la unidad de acción y de hacer frente a las políticas neoliberales «que tanto los gobiernos como las patronales propugnan y defienden», reunió a más de dos centenares de personas, encabezadas por su secretario general, Jesús María Vicente, quien con otros dirigentes de la central sostenía una pancarta que abogaba «por la calidad y dignidad del trabajo».
Parecida participación logró ESK, que cerró la marcha de las organizaciones minoritarias de trabajadores con la pancarta «Eraiki Gizarte Jurtuagoa. Hay que darle la vuelta».
También fue significativa la presencia de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), cuyo lema abogaba por «parar la reforma laboral» y por la lucha del anarcosindicalismo.
Por su parte, la CGT se manifestó bajo el lema «Elkartasuna y Mobilizapena», mientras que la Juventud Obrera Católica (JOC) ponía con su pancarta el dedo en dos de las grandes llagas que sufren los jóvenes: «Trabajo digno por una vivienda digna».