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Martes, 2 de mayo de 2006
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TAU CERÁMICA
Un progresivo regreso a la normalidad
Un progresivo regreso a la normalidad
Splitter, en la llegada del equipo a Foronda. / IGOR AIZPURU
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«Luis llegará esta tarde en uno de los dos aviones que salen desde Praga. La vuelta de su padre, Mario, está por ver aunque mejora cada día». Este es el parte ofrecido ayer por el Baskonia sobre la complicada situación de la familia Scola en Praga'06.

Dada la correcta evolución de su progenitor, que el pasado sábado sufrió un ataque todavía por especificar, el capitán se decidió a volar a Vitoria. A última hora de la tarde ya descansaba en su domicilio. El resto del TAU Cerámica hizo el viaje de regreso en la madrugada de ayer.

Mientras tanto, Mario, su padre, permanece estable en un hospital de Praga. Escoltado por su mujer, Elisa, y bajo la atenta supervisión del médico azulgrana, Alberto Fernández, que se ha quedado con el matrimonio como medida de precaución. «Cada día está mejor pero aún es pronto para saber cuándo podrá regresar», advirtieron ayer desde la casa azulgrana.

Por tanto, poco a poco, el Baskonia comienza a recuperar la normalidad tras el crisol de sensaciones experimentado en Praga'06, que ha dejado un regusto agridulce. Otro de los damnificados en esta 'Final Four', Tiago Splitter, será sometido hoy a una nueva resonancia magnética para descartar cualquier complicación en su hombro izquierdo.

Ya se le practicó una prueba similar en Praga, pero como la zona estaba muy inflamada, los servicios médicos azulgranas optaron por este cauce con el fin de curarse en salud. En todo caso, sí descartaron cualquier rotura de tendón, lo que le hubiera hecho perderse el resto de la temporada.

Sorpresa en Foronda

Y aunque la salida del primer contingente azulgrana a territorio alavés arrancó sin demasiadas incidencias, casi un cuarto de los pasajeros de los dos vuelos, entre ellos las mujeres de Jacobsen y Hansen o el ex directivo Emilio Ruiz, se encontraron con una desagradable sorpresa tras el aterrizaje. Por motivos desconocidos, sus equipajes se quedaron en Praga.

Eso sí, se enteraron una hora después de tomar tierra ya que nadie fue a avisarles mientras aguardaban -exhibiendo una paciencia descomunal- junto a la cinta de transporte la aparición de sus maletas. Por la tarde dieron con ellas.



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